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La fuerza del enoturismo

En Cañón Escondido recibiendo a turistas de Sucre, La Paz y Perú. Ph. Juan Ronderos.
En Cañón Escondido recibiendo a turistas de Sucre, La Paz y Perú. Ph. Juan Ronderos.

El enoturismo es una herramienta de desarrollo socioeconómico teniendo como base la fuerza de las ciudades vitícolas con vertiente en el turismo rural, sector que contribuye al empleo, sobre todo en las regiones de los valles bolivianos donde se produce vinos y Singanis.

El enoturismo empieza a cobrar fuerza como protagonista enlazándose con conceptos tan consolidados como el turismo rural y el turismo gastronómico.

En ese sentido, transmitimos la ruta que debe seguir el enoturismo.

Hay dos palabras que resumen hacia dónde debe ir encaminado el sector del enoturismo: compartir y sinergias. Porque es importante interaccionar de forma cooperativa entre todos para conseguir un resultado más positivo de lo que se lograría individualmente. Por ello, se tienen que compartir los logros para hacerlos más grandes y favorecer a todo un territorio.

Y no sólo es necesario mirar a lo que se hace en la misma zona, sino que también hay que mirar a otras regiones para ver lo que funciona. Unir el destino es lo verdaderamente interesante. También es conocer qué es lo que desea conocer el visitante, porque no es lo mismo recibir un grupo que ya ha visitado otras bodegas y tiene conocimiento del mundo del vino que otro que toma contacto por vez primera.

Jóvenes turistas de Sucre disfrutando de una selfie en la bodega Cañón Escondido. Ph. Juan Ronderos.
Jóvenes turistas de Sucre disfrutando de una selfie en la bodega Cañón Escondido. Ph. Juan Ronderos.

Esta rama del turismo, surge de una actividad agrícola e industrial con el objeto de envolverla de cultura, historia y tradición. Una historia que tiene como fin transmitir la historia del trabajo en una bodega, de los que allí trabajan y del entorno en el que se sitúa la acción con todas sus particularidades naturales, sociales y económicas en pasado, presente y futuro.

El enoturismo es un juego de equipo, una carrera de relevos en la que el trabajo individual debe destinarse, en parte, a la mejora y avance del conjunto.

El objetivo en un mercado debe ser conseguir un destino cohesionado, atractivo, pero también bien estructurado y coherente con su promoción, para que este trabajo se gane la confianza de ese visitante deseoso de nuevas experiencias.

Queda claro que hay que ofrecer experiencias y no un simple paseo por unas instalaciones, también que todo debe girar en torno al visitante, para hacerle encontrar lo que ha venido a buscar, que no es más que cumplir con lo prometido, al mismo tiempo que dejamos nuestra huella en forma de fidelización de marca.

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