La verdadera conquista ha sido demostrar que se puede reinterpretar lo clásico con productos nacionales, creatividad y sin complejos.
Cada pizza que sale de su horno es, en esencia, como una botella de gran reserva: el resultado de la paciencia, la fermentación lenta y el respeto absoluto por el origen. Bolivia ya no solo está en el mapa; Bolivia es, ahora mismo, la mesa donde todos quieren sentarse.
En la geografía paceña la creatividad abunda, un horno a leña está dictando cátedra a nivel continental. Imilla Alzada, el proyecto que nació entre levaduras y rebeldía en la zona sur de La Paz, ha ratificado su lugar en la élite gastronómica al posicionarse en el puesto 16 del prestigioso ranking 50 Top Pizza Latin America 2026.
Este logro no es solo una victoria para el rubro de las masas; es una declaración de principios sobre la identidad boliviana y su capacidad de dialogar con la alta cocina global.
HORNO
Lo que separa a Imilla Alzada de una pizzería napolitana convencional es su umbilical conexión con la despensa local. No es solo harina y agua; es una interpretación contemporánea que rinde tributo a la biodiversidad del país.
Sus pizzas son un lienzo donde los quesos artesanales bolivianos encuentran una nueva vida, y donde ingredientes de la agricultura familiar se convierten en «toppings» de lujo. En sus mesas, es común ver cómo la tradición italiana se rinde ante la potencia de los sabores andinos y amazónicos, creando una narrativa única que ya fue advertida por plataformas como The World’s 50 Best Discovery.
MARIDAR
Si bien la pizzería nació ligada a la cerveza artesanal, la complejidad de su masa madre exige hoy la compañía de nuestros vinos de altura.
Para las pizzas de base blanca y quesos maduros nacionales, los vinos blancos aportan la acidez necesaria para limpiar el paladar. Por otro lado, si la elección se inclina hacia las pizzas con embutidos locales o sabores más intensos y terrosos, un Syrah o un Tannat de altura ofrecen esa estructura tánica que complementa perfectamente el ahumado del horno a leña.
RANKING
Aunque el ranking muestra una fluctuación respecto al histórico puesto 8 obtenido en 2024, mantenerse en el Top 20 latinoamericano durante tres años consecutivos es una hazaña de consistencia. En un mercado dominado históricamente por gigantes como Argentina o Brasil, que una propuesta paceña ubicada cerca de la laguna de Cota Cota sea referencia obligada, habla de un estándar de calidad que no conoce de fronteras.