El vino son varias cosas a la vez. En principio es un medio para reunirse, conversar, pasar un buen momento y sobre todo compartir. Y si a ello le sumamos la diversión y el aprendizaje habremos creado un espacio genial. Bien. El nuevo juego del vino llamado Tinto a Ciegas produce dichas experiencias además de estimular la creatividad, atención y disfrute.
Álvaro Bazán (tarijeño, 53 años y consultor financiero), se le ocurrió crear Tinto a Ciegas. El juego nació de reuniones familiares, cuando decidieron probar con la cata a ciegas. No había un fin, ni competir, ni calificar al que sabe más, o enaltecer a un vino en desmedro de otro. Solamente pasar un momento agradable agregando un componente lúdico.
“Sin saber a dónde nos llevaría. El azar jugó su carta. Luego del azar vino la razón, cuando decidimos de a poco armar el sentido y la lógica del juego, cuando pudimos organizar las piezas del rompecabezas que teníamos en la cabeza”, cuenta Bazán.
Agrega que la intención siempre fue desmitificar la épica promovida alrededor del vino. Como, por ejemplo: ¿si compras un vino por ser más caro es mejor que otro vino? Afirma que el fin es jugar sabiendo cuál vino te gusta más, sin competir, sin ganadores y que todos puedan jugar de manera distendida.
El juego

El juego dura poco tiempo. Debes estar atento. Las botellas están cubiertas. Se empieza sirviendo muy poco en cada copa. Cada 2 minutos vas probando cada una de ellas. Después se anotan las valoraciones, luego se registran las anotaciones en la bitácora, posteriormente se suman los más y menos. Eso sí, si hay empate entre los más gustados les reduces los menos gustados que tuvieren y sale el puntaje final. En inmediato, se destapan las botellas, que comienza desde los menos gustados y así sucesivamente. También lo lindo es el post del juego, donde surgen las conversaciones sobre lo sucedido, las sorpresas, extrañezas y otras situaciones que se fueron dando durante el proceso del juego.
“No hay vencedores ni vencidos”, remarca Bazán, sabiendo que la clave es compartir una amena charla a la par de ir aprendiendo sobre los aromas del vino, sin saber cuál es su procedencia o estilo.
Componentes

El juego Tinto a ciegas viene en una exquisita presentación. Una caja negra que contiene bolsas con borlas de colores, una bitácora que es la libreta de apuntes, fichas que te permiten ir apuntando las especificaciones del juego. La agenda tiene la apariencia de una bitácora. “El vino es un viaje, como los viajeros de barcos que necesitaban una brújula para que los guíe por la ruta correcta”, añade.