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El singani nació para Potosí

De la relación entre un mercado enorme y valles dispuestos a servirlo, nació el destilado de uva moscatel
De la relación entre un mercado enorme y valles dispuestos a servirlo, nació el destilado de uva moscatel

Antes de ser la bebida nacional de los bolivianos, el singani fue una mercadería: los valles del sur lo producían y la Villa Imperial de Potosí, con entre 100.000 y 200.000 habitantes, lo consumía.

A mediados del siglo XVI, cuando la plata del Cerro Rico convirtió a Potosí en una de las mayores ciudades del mundo, alguien tuvo que abastecerla de vino y licor. Los valles que se extienden al sur respondieron con viñedos y alambiques.

De esa relación entre un mercado enorme y unos valles dispuestos a servirlo nació el destilado de uva moscatel que hoy los bolivianos beben en casa y, cada vez más, lejos de ella.

POTOSÍ

En 1545 se descubrió la gran veta de plata del Cerro Rico y Potosí creció a un ritmo que ninguna otra ciudad del continente igualó. Según las estimaciones del historiador Pablo Lacoste (2004), llegó a tener entre 100.000 y 200.000 habitantes, una de las mayores del mundo en su tiempo.

El cronista potosino Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela dejó constancia de que cada hogar guardaba entre ocho y diez cántaros de bebida alcohólica. Con esa escala era un negocio seguro para quien lograra abastecerlo.

Además de la demanda, había competencia. Llegaban aguardientes del Bajo Perú, y los productores del actual territorio boliviano tuvieron razones para organizarse en torno a su propio licor de uva.

VALLES

Los estudios de Guillermo Cardona (2012) coinciden en que el vino se necesitaba para la liturgia y que, donde se fundaba una misión, se intentaba producirlo. Tras el auge del Cerro Rico, los españoles extendieron el cultivo a los valles al sur de Potosí y al valle de Cinti, donde las misiones agustinas ya estaban activas hacia 1550.

Cardona ubica en esos años, en la zona de Uruchini (municipio de San Lucas, Nor Cinti), un asentamiento que ya habría producido vino y licor de uva. En el siglo XVI, según Carlos Serrano Bravo (2008), Turuchipa enviaba a Potosí «vinos endebles», mientras que los Cintis despachaban vino y licor destilado.

La relación iba en las dos direcciones. Arzáns cuenta que los colonos subían y bajaban entre Potosí y los Cintis, y que los potosinos enriquecidos fundaron villas en ese valle. Para 1585, los Cintis eran ya el principal centro de producción de vino y singani, con las primeras empresas comerciales que no eran monásticas. En Camargo, San Pedro es considerada la primera de Bolivia, como bodega industrial.

TARIJA

El centro de gravedad se movió con los siglos. En el siglo XVII la región de Tarija pasó a proveer fruta a la industria del singani, y en el XX ya era la principal proveedora. El destilador Kuhlmann trasladó sus operaciones de Cinti a Tarija. Hoy la mayor parte de la industria está allí, aunque los Cintis, con pequeños productores que reviven marcas antiguas.

El mapa legal todavía dibuja la ruta original. La Ley 1334, del 4 de mayo de 1992, reserva la denominación “singani” para el Valle Central de Tarija; las provincias Nor Cinti, Sud Cinti y Tomina, en Chuquisaca; los valles de Turuchipa, Cotagaita, Vicchoca, Tumusla, Poco Poco, Tirquibuco y Oroncota, en Potosí; y varias zonas de La Paz.

Para quien sirve un chuflay lejos de Bolivia, esa historia es una invitación a mirar el vaso de otra manera: lleva casi cinco siglos de camino entre los valles y la plata.

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