Es importante que la gente sepa que Bolivia tiene un lugar con mucho potencial y lleno de excelentes proveedores locales.
“Lograr que el dinero de las bodas se quede en el país, es una cadena de valor que aporta a tu propia industria”, afirma Otero.
Camila Otero y Luis Pablo Granier se casaron en la nueva bodega de Casa Real. La bodega estuvo en proyecto dos años y en construcción diez meses, siendo los tiempos perfectos para su compromiso.
Los novios siempre tuvieron claro que se iban a casar en la chura tierra porque la ciudad fue parte importante de su noviazgo. Luis Pablo, nacido en Tarija y miembro de la familia propietaria de Casa Real, y Camila con sangre tarijeña por parte de su abuela paterna, iban cada año a la ciudad. “Nos quedábamos diez días. Era bonito porque era parte de nuestras vacaciones ir al río, comer las empanaditas, ir a las guitarreadas, tomar singani. Dentro de nuestro noviazgo estaba muy metida la cultura tarijeña”, cuenta emocionada Camila.
Raquel Cárdenas, fundadora de Glamour eventos, fue la encargada de materializar sus planes como pareja. “La boda de Luis Pablo y Camila tuvo un toque especial. Se pudo exponer la majestuosidad de una construcción que nos mostró lo fuerte e importante de una industria”, afirma Cárdenas.
La wedding planner tiene clara la importancia de esta nueva tendencia para la región y el impacto que puede tener para Tarija. “Las bodas en bodegas son un polo importante de desarrollo turístico para la zona, nuestra principal industria gira alrededor del sector vitvinícola. Las bodegas deben contemplar prepararse para este nuevo desafío”.
Cuarta Dimensión estuvo a cargo de realizar los paquetes que desde 380 dólares llevaron a Tarija a los invitados.
La experiencia se desarrolló de jueves a domingo y además del enlace se hizo hincapié en que los más de 500 invitados pudieran conocer la ciudad con otras actividades.
Otero nos cuenta que todos los proveedores que tuvieron fueron locales y recomienda casarse de noviembre a marzo para aprovechar los meses más verdes de la zona. Es el matrimonio más grande que la ciudad ha visto en los últimos años. Costó 50 mil dólares y estuvo a cargo de Raquel Cárdenas, experta y con una amplia trayectoria, más de 13 años en el rubro y ha sido la primera en ofrecer el servicio de Wedding & Event Planner en Tarija. Realizaron su primera boda en bodega en 2009 en instalaciones de Aranjuez, una celebración íntima para 150 personas donde los novios reunieron a sus más cercanos en un cóctel. En abril de 2017 realizaron la boda de Adriana León y Daniel Lavelle, en bodegas Kohlberg para 250 invitados. En la misma bodega se dieron el sí quiero, María Isabel Colodro y Gustavo Aguirre, ante 410 personas.
Cárdenas explica que una boda estándar de 150 a 200 invitados puede llegar a costar entre 10.000 y 14.000 dólares y una boda grande para 400 a 500 invitados puede llegar a costar entre 18.000 y 23.000 dólares. “Los ítems con los que podemos jugar para ajustar el presupuesto son la decoración, el servicio de alimentos, bebidas y animación. Todo va enmarcado con los requerimientos de los novios”, señala Cárdenas.
Glamour Eventos está trabajando para posicionar a Tarija como un destino de bodas, ampliando la oferta más allá del día de la ceremonia con almuerzos campestres, salidas nocturnas y demás actividades que aseguren un enlace diferente y un fin de semana memorable.