“Illimani – edición limitada”, es el singani ultra premium que lanzó al mercado la Bodega San Pedro, en honor al Bicentenario de Bolivia.
La primera edición se presentó en la ciudad de La Paz. En los siguientes días se revelarán las 8 ediciones conmemorativas al resto de los departamentos de Bolivia.
“Vamos a sacar una botella alusiva, de ese nivel, para cada departamento”, anunció el presidente de Legacy de la Bodega San Pedro, Javier Calvo.
Se trata de un producto ‘single vineyard’, es decir que se elaboró con una sola variedad de uva: Moscatel de Alejandría, cultivada en la viña Quimbanda Alta de Camargo, que es parte de la hacienda San Pedro y donde se encuentran los viñedos y bodegas de la empresa. En este lugar se realizó todo el proceso de destilación con una guarda de 15 años, explicó Calvo.
El singani Illimani de edición limitada está contenido en una botella esférica, en cuya base se ve el nevado Illimani, trabajo que se realizó con la técnica del soplado en vidrio. El envase lleva también el escudo de San Pedro y figuras icónicas de La Paz. El cuello de la botella está cubierto por un tejido de aguayo rústico coronado con una tapa dorada.
“La botella representa lo más icónico de la cultura paceña que es ese majestuoso Illimani, también está el aguayo, el Wiracocha y otros simbolismos”, explicó Calvo.
Este envase de colección guarda una bebida transparente y brillante que regala aromas suaves y sutiles a uva blanca. La entrada en el paladar es suave y sedoso dejando una sensación aterciopelada y a medida que se degusta la bebida evoluciona en tonos más secos y con cuerpo, dejando en boca un sabor genuino que distingue a la uva Moscatel de Alejandría.
Al ser una edición limitada se produjeron cinco mil unidades para su comercialización en el país. Cada botella tiene un costo de 750 bolivianos. El producto se presenta empaquetado en una caja negra y cubierto con medidas de seguridad.
“San Pedro es una bodega que tiene 475 años. Somos aparentemente la destilería en actividad más antigua del mundo”, indicó. La Hacienda San Pedro lleva ese nombre porque en la época de 1550 fue un monasterio que albergó a las órdenes religiosas de Agustinos y Jesuitas.
