Ofrenda nace de la curiosidad, de detenerse y observar qué hay más allá de la copa de vino.
En Tarija, donde la uva marca el paisaje y la vendimia define los ritmos del calendario, hay una parte silenciosa de la vid que durante mucho tiempo fue dejada de lado: la semilla.
Rodeada de viñedos de altura, entre sol intenso, suelos secos y una marcada amplitud térmica, la vid tarijeña ha aprendido a resistir. Esa resistencia queda concentrada en la semilla, que guarda un alto contenido de antioxidantes y polifenoles como el resveratrol: una defensa natural que la planta desarrolla frente a climas adversos y que hoy se traduce en cuidado profundo para la piel.


El proyecto surge desde esa mirada sensible. María Haydeé Ruiz Auad, antropóloga tarijeña es la creadora de Ofrenda, «todo comienza con la pregunta sobre el valor de aquello que parece haber cumplido ya su función», dice. Así, «la semilla de uva deja de ser un desecho y pasa a ser materia viva, portadora de memoria, territorio, trabajo y resveratrol», añade.
La extracción de esa semilla se realiza mediante procesos completamente artesanales. Cada una de las semillas es recolectada, limpiada, secada y prensada en frío en un trabajo paciente y sostenido, donde las manos de mujeres tarijeñas son protagonistas. De ese proceso nacen aceites, jabones y exfoliantes naturales, elaborados con respeto por los tiempos agrícolas y la materia.

Es así que la uva tarijeña encuentra otra forma de permanecer. La vendimia no termina cuando termina el vino: continúa en la semilla y en una manera distinta de narrar nuestra relación con esta planta bendita. En Ofrenda, lo que la vid nos da se recibe como un regalo y se devuelve en forma de cuidado.
MODO DE USO
- Aceite: por la noche, aplicar 3 gotas sobre el rostro limpio. Sumar 1 gota si se desea extender al cuello y continuar con la rutina habitual.
- Exfoliante: usar sobre piel húmeda o mezclar con aceites o cremas.
- Jabón exfoliante corporal: ideal para la ducha diaria; limpia, exfolia y nutre suavemente la piel.

