Luis Pablo Granier: La cuarta generación decidida a llevar el singani al mundo

Llegar a 100 años en la vitivinicultura y en la destilación del singani no es un dato menor en Bolivia. Para Granier, representa la vigencia de una familia que supo adaptarse sin perder identidad.
Llegar a 100 años en la vitivinicultura y en la destilación del singani no es un dato menor en Bolivia. Para Granier, representa la vigencia de una familia que supo adaptarse sin perder identidad.

En el corazón del Valle de Tarija, donde la vid desafía la altura y el tiempo, la familia Granier celebró un siglo de historia. No solo fue un aniversario empresarial: son 100 años de resiliencia, decisiones valientes y una pasión heredada que hoy toma nuevo impulso.

Luis Pablo Granier, CEO de DyM y SAIV, lo resume con una mezcla de orgullo y responsabilidad: “Nada de esto ha sido fácil. Ha sido mucho trabajo, mucha educación y mucha pasión. Y esos principios se han transmitido de generación en generación”.

EL LEGADO

Llegar a 100 años en la vitivinicultura y en la destilación del singani no es un dato menor en Bolivia. Para Granier, representa la vigencia de una familia que supo adaptarse sin perder identidad. “Es un orgullo enorme, pero también una tremenda responsabilidad. Hoy nos toca a la cuarta generación seguir el sueño de quienes entendieron que el singani tenía y tiene un potencial inmenso”, afirma.

Ese potencial fue advertido tempranamente. Desde 1925, su bisabuelo Julio Ortiz y sus hermanos marcaron un primer hito al traer tecnología y conocimiento del exterior. “Trajeron no solo equipos, sino mejores prácticas y una forma innovadora de administrar. Incluso la bodega San Pedro fue diseñada por gravedad, algo que hoy sigue siendo vanguardista”, recuerda.

Desde 1925, su bisabuelo Julio Ortiz y sus hermanos marcaron un primer hito al traer tecnología y conocimiento del exterior.
Desde 1925, su bisabuelo Julio Ortiz y sus hermanos marcaron un primer hito al traer tecnología y conocimiento del exterior.

HISTORIA

Los grandes avances, prosigue Granier, nacen de pequeñas pero valientes decisiones. En los años setenta, su abuelo tomó una de las más audaces: invertir en tierras erosionadas del Valle de Santana. “Si hacías el Excel, no se pagaba nunca. Pero fueron decisiones con coraje, pasión y valentía”, dice. La apuesta se consolidó con la incorporación del riego por goteo aprendido en Sudáfrica, un punto de inflexión no solo para la finca, sino para la viticultura tarijeña.

Más adelante, la familia volvió a mirar afuera: alambiques franceses, inversión constante en calidad. “Seguir el ejemplo de traer lo mejor del mundo nos llevó a otro nivel”, explica.

EMPRESA, TERRITORIO Y PROPÓSITO

Para Luis Pablo Granier, el vino y el singani no son solo productos, sino herramientas de transformación. “A través de lo que hacemos podemos cambiar la realidad de mucha gente. Esta es una de las pocas cadenas productivas completas que tenemos en el país: desde la uva cosechada a mano hasta una marca que genera valor”, sostiene.

Ese enfoque explica también la apuesta por el turismo. Abrir la bodega, invertir en la destilería y ahora sumar gastronomía responde a una misma lógica: mostrar, educar y construir narrativa. “Si el New York Times escribe sobre nosotros, ¿cómo no vamos a contar nosotros nuestra propia historia?”, se pregunta.

GASTRONOMÍA CON IDENTIDAD

El nuevo restaurante, José Luis, nace de esa visión. Diseñado por el reconocido arquitecto Mario Llanzón, combina rusticidad y elegancia, adobe y jatata, paisaje y técnica. “Queremos gastronomía de alto nivel accesible. Que el vino, la comida y también el singani sean protagonistas de una experiencia auténtica”, explica Granier.

El espacio no solo apunta al comensal, sino a convertir al valle de Tarija en un polo de eventos, turismo y empleo joven. “El turismo puede ser una fuente económica clave para Tarija”, enfatiza.

Convertir al valle de Tarija en un polo de eventos, turismo y empleo joven. “El turismo puede ser una fuente económica clave para Tarija”.
Convertir al valle de Tarija en un polo de eventos, turismo y empleo joven. “El turismo puede ser una fuente económica clave para Tarija”.

EL SINGANI EN EL MUNDO

Uno de los momentos más emocionantes para Granier llega cuando habla del reconocimiento del singani en Estados Unidos como categoría propia. “Que te llamen por tu nombre es tremendamente significativo. Hoy en bares de EE. UU. te hablan de tequila, whisky, ron… y singani”, dice. Pedir un singani “sin explicación previa” en un bar extranjero es, para él, una experiencia imborrable.

El rol de Casa Real, asegura, es claro: “Preservar la identidad del singani con responsabilidad: con la comunidad, con la tierra y con la historia. Seguir dándole valor y nombre”.

El rol de Casa Real, asegura, es claro: “Preservar la identidad del singani con responsabilidad: con la comunidad, con la tierra y con la historia. Seguir dándole valor y nombre”.
El rol de Casa Real, asegura, es claro: “Preservar la identidad del singani con responsabilidad: con la comunidad, con la tierra y con la historia. Seguir dándole valor y nombre”.
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