Maridar vino con platillos de la gastronomía boliviana es muy entretenido porque existe una gran variedad de aromas, sabores y colores. Bolivia es uno de los países de Latinoamérica con la mejor gastronomía de todo el continente, imagínate acompañarla con el vino adecuado.
Hay quienes mencionan que es difícil maridar la comida boliviana con vinos porque es muy común encontrar ají dentro de los ingredientes. Por esta razón es que es indispensable centrarnos en lo que contiene la receta, y en los casos de encontrarnos con preparaciones más picantes, hay que saber jugar con eso. Pero la verdad es que el maridaje no tiene límites, aunque hay algunos parámetros que debemos seguir para poder degustar de la mejor manera la combinación entre comidas y bebidas.
UNA COMBINACIÓN IDEAL
Lo mejor de Bolivia es que hay una variedad muy extensa de sabores y texturas, por lo que es posible ir explorando cada vez más. No hay que tenerles temor a los vinos rosados y a los blancos, pues se pueden hacer fusiones realmente extraordinarias.
La riqueza de sus recetas es tan extensa que no podríamos abarcar todas sus preparaciones. Además, dependiendo de la región, serán los ingredientes y técnicas que encontremos:
- Ckocko de pollo: es un plato muy común en la gastronomía chuquisaqueña, pero también en la potosina. Se prepara con patas de pollo, cebolla y clavo de olor, y sus acompañamientos pueden ser chuño, phuti o tallarin. Para maridar te recomendamos elegir un vino rosado, porque el sabor de la carne no se ve enmascarado por él, sino que acompaña la experiencia.
- Sopa de maní: como su nombre lo dice es una sopa a base de maní más otros ingredientes como carne de vacuno, arvejas y papas, entre otros. En esta ocasión, te aconsejamos destapar un Sauvignon Blanc, porque sus toques de acidez combinan a la perfección con este tipo de sopa.
- Chorizos chuquisaqueños: generalmente se preparan en forma de sándwich, aunque hay variaciones que podemos encontrar. Se acompaña de hojas de lechuga, tomate y cebolla. Esta receta con un Cabernet queda muy bien, porque hay que reducir las grasas y, para lograrlo, necesitamos vinos más potentes.
- Picana: si es una receta compleja que lleva tres tipos de carne, frutas pasas, frutas secas, vino, cerveza y muchas especias, te recomendamos un vino más complejo, puede ser la variedad Cabernet Sauvignon, la cual marida perfecto con comidas pesadas.
- Pavo o pollo: si encontramos platos con alguno de estos ingredientes, entonces los vinos blancos son la elección correcta. Debemos identificar si la preparación será ligera o intensa, si el acompañamiento lleva arroz o una guarnición con champiñones. A platos intensos vinos intensos, a platos ligeros vinos ligeros.
- Cerdo: existe una relación muy estrecha entre el cerdo y los vinos de la variedad Syrah, pues se llevan increíble. Si el cerdo es muy condimentado, entonces vas a necesitar un Syrah de reserva, si no es así, un Syrah joven es el que nos dará mejor armonía.
- Fricasé: es un plato muy intenso que lleva muchas horas de cocción, muchas especias, hierbas y ají. Este último es un difícil compañero de los vinos. El ají da una sensación de calor en la boca, lo mismo que el alcohol contenido en el vino. Pero hay opciones, no te preocupes. Si el ají se añade en menor cantidad, entonces podemos disfrutar de un Syrah o Cabernet Sauvignon.
Jorge Ramírez para ecnology