Mendoza es reconocida entre las 12 capitales mundiales del vino, miembro de la Red Global Great Wine Capitals. La provincia cuenta con más de 200 bodegas abiertas al turista, con salas de arte, cursos de cata, gastronomía diversificada y sofisticada, hospedajes de calidad, rally de autos antiguos, conciertos, golf, festivales, música, entre otras opciones.
En el caso de Tarija, con su rica tradición vitivinícola, está llamada a liderar el eje de la cadena uva, vino y singani de Bolivia, oportunidad única para diversificar su economía, generar empleo e influir a nivel país. En ese sentido, imitar el modelo mendocino se convierte en una excelente hoja de ruta.
Para lo cual, Tarija, tiene que superar los discursos pasados y abocarse a comprender la importancia estratégica del enoturismo, como una actividad productiva en sí misma, con impactos multiplicadores en la economía y el empleo.
El desarrollo del turismo enológico no sólo impulsará la producción de vino y singani, sino que también generará demanda de otros productos y servicios. Esto, a su vez, impulsará la economía de base ampliada y creará nuevas fuentes de ingreso.
En tanto, ya tenemos lo más importante, a las bodegas con los vinos de altura, con características únicas y calidad diferenciada. El singani, un destilado único en el mundo con Denominación de Origen DO. Y las rutas del vino que ya son una tendencia país.
Ahora, que sufrimos por la escasez de dólares, “el turismo podría generarnos unos frescos 3.000 millones de dólares con relativamente poca inversión y tiempo”, afirma el economista de Villazón School Gonzalo Chávez, quien coincide con el análisis de Carlos Hugo Molina (CEPAD).
Entonces, es momento de empezar a captar dólares a través del turismo enológico, para ello necesitamos avanzar en: campañas de promoción, facilitar la inversión, fortalecer la imagen de marca, organizar eventos enológicos, abrir nuevas conexiones de transporte, crear una plataforma digital poderosa, capacitar a los actores locales, incorporarse a organismos internacionales especializados, entre otras acciones.
El tiempo se acabó. Es ahora o nunca. Aprender de los mendocinos y rescatar las mejores ideas es posible. Ya tenemos las condiciones dadas por los empresarios privados del sector, quienes vienen haciendo una tarea titánica a pesar de los problemas. Mirar a otro lado es simplemente no querer ver el potencial y las oportunidades presentes.