La universidad UCB Tarija presentó el nuevo programa académico dentro de la bodega de piedra del Convento San Francisco, considerada el kilómetro cero de la vitivinicultura boliviana, donde los frailes producen vino desde hace más de un siglo.
Entre lagares de piedra, barricas gastadas por el tiempo y el olor a vino impregnado en las paredes, la Universidad Católica Boliviana «San Pablo» Sede Tarija anunció la apertura de la carrera de Enología y Viticultura para la gestión 2027.
El escenario elegido fue el Convento Franciscano, el mismo ambiente donde los misioneros que llegaron a Tarija en 1606 comenzaron a elaborar vino para los sacramentos.

La presentación se realizó en el marco de los 60 años de la UCB y busca posicionar a la institución como referente en investigación vitivinícola a nivel nacional. Así lo planteó el Rector de Sede, quien afirmó que la universidad se convertirá en un centro de investigación del mundo del vino y que la nueva carrera atenderá la demanda de productores de Tarija, Santa Cruz, Cochabamba, Cinti y La Paz. El Rector remarcó además que Bolivia cuenta con condiciones que pocos países ofrecen: vinos de altura y un clima que, según dijo, hace innecesario salir a estudiar al extranjero.
La Directora Académica de la UCB Tarija, Carolina Soto, detalló que el programa tendrá doble titulación junto a la Universidad Juan Agustín Maza de Mendoza, Argentina, y contará con la asesoría de Silvio Alberto, enólogo incluido entre los 100 mejores del mundo, quien gestionará alianzas con bodegas como Bianchi. La dirección académica quedará a cargo de la ingeniera tarijeña Mercedes Granier, especialista en Enología y Viticultura.
1606
Elegir la bodega franciscana como escenario no fue casual. El convento, fundado por los primeros misioneros que llegaron a la región hace más de cuatro siglos.
La bodega de piedra que hoy se conserva data de alrededor de 1900 y todavía guarda dos lagares, grifos de hierro y más de medio centenar de damajuanas dispuestas en cajas de madera.
Que la UCB haya elegido justamente ese lugar para lanzar su carrera busca subrayar la continuidad entre ese oficio artesanal de los frailes y la formación profesional que ahora se plantea, en momentos en que Tarija consolida su identidad como principal región vitivinícola del país.

PRODUCTORES
Para el sector vitivinícola tarijeño, la llegada de una carrera universitaria específica implica, en el papel, contar por primera vez con mano de obra formada localmente, sin necesidad de recurrir a programas en Argentina, Chile o Europa, donde actualmente se capacitan buena parte de los enólogos que trabajan en los valles tarijeños.
La alianza con Mendoza, una de las regiones vitivinícolas más consolidadas de Sudamérica, apunta además a garantizar un estándar académico reconocido fuera del país.
Con este anuncio, la bodega donde alguna vez los monaguillos pisaban la uva para los frailes vuelve a ser, cuatro siglos después, punto de partida: esta vez, de una generación de enólogos formados en la propia tierra que originó la tradición.
