El municipio tarijeño recibe miles de turistas al año. De estos, la mayoría elige visitar la ruta emblemática de la región para explorar sus bodegas, viñedos y degustar el agua ardiente del fruto.
Sin duda una de las joyas de la chura Tarija, situada en el sur de Bolivia, es su buen vino y sus destilados de primera calidad. Reconocida como la capital del vino boliviano, ofrece una experiencia única que combina la exquisita producción vinícola con la impresionante belleza natural de sus paisajes y la hospitalidad de su gente. No por nada su famosa Ruta del Vino y Singani es considerada un principal atractivo que cautiva tanto a visitantes locales como a extranjeros que llegan a explorar sus encantos.
La mayoría de los visitantes opta por la famosa Ruta del Vino y el Singani, atractivo para explorar las bodegas, los viñedos y disfrutar de los deliciosos sabores del jugo de la uva fermentada.

La Ruta del Vino y el Singani pasa por la ciudad de Tarija y áreas agrícolas circundantes. Este recorrido, que atraviesa numerosas bodegas, viñedos, y comunidades, ofrece una experiencia completa en la producción vitivinícola.
En el municipio tarijeño de Cercado se concentra casi el 80% de la producción total de uva en el país, lo que lo convierte en la principal región productora de uva de Bolivia. Por esa cualidad es reconocida como la tierra del vino y del singani, debido a la calidad de sus productos vitivinícolas y su contribución significativa a la industria vinícola boliviana.
ÚNICO EN EL MUNDO
La historia señala que las cepas ibéricas de vid arribaron a los valles interandinos de Tarija, Chuquisaca y Potosí al principio de la colonia. En esa época, los españoles residentes en la Villa Imperial lograron reducir la dependencia de la compra y transporte de vino desde España gracias al desarrollo de la producción regional de este producto esencial.
Así, los vinos y singanis abarcan rangos altitudinales de entre 1.500 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, y se destacan como únicos en el mundo.
La ruta de aromas y sabores es una experiencia culinaria única, donde las uvas, quesos, jamones, ciruelas, duraznos, higos y las hortalizas forman parte de la tradición gastronómica mediterránea. Esto se debe a las similares condiciones semiáridas y de alta insolación de los valles interandinos de Bolivia.
Además ofrece una amplia gama de servicios turísticos de alta calidad que abarcan desde el turismo cultural y religioso hasta el enoturismo, la recreación y el descanso. Todo esto se ve complementado por el agradable clima templado y, sobre todo, por el carácter hospitalario, alegre y cálido de su población.

PATRIMONIO DIVERSO
La Ruta del Vino y Singani, además de sabor, ofrece un rico patrimonio cultural intangible y auténtico. En el valle de Tarija, a lo largo del río Guadalquivir, se preserva la cultura chapaca. Esta se distingue por sus costumbres, tradiciones culturales, idioma y prácticas religiosas únicas.
Por otro lado, el patrimonio cultural tangible del destino se manifiesta a través de los Caminos del Inca, que forman parte del Qhapac Nan. Estos caminos antiguos ingresan a los valles desde las rutas troncales del altiplano y conectan una serie de complejos arqueológicos a lo largo de su recorrido.
También cuenta con un variado patrimonio natural que incluye la puna, preservados en la Reserva Biológica Cordillera de Sama. Estas áreas protegidas desembocan en los valles mencionados y se conectan con la región de los Yungas en las laderas orientales de los Andes. La biodiversidad de esta región está bien conservada bajo el régimen de gestión del Parque Natural y Área de Manejo Integrado de Tariquía.
Además, el destino cuenta con un vasto patrimonio de historia natural, enriquecido por importantes yacimientos paleontológicos ubicados en el valle central de Tarija.