Este 21 de septiembre, mientras Bolivia celebra el Día de la Primavera, en los viñedos la temporada ya tiene nombre propio: brotación. Es el primer capítulo de un año que terminará en copa.
Vivimos el cambio de estación. En Septiembre renacen las flores, celebran los estudiantes y cambian los ánimos. Para los valles viticultores la primavera tiene otro significado: es el momento en que la vid despierta.
Las yemas que durante el invierno permanecieron cerradas empiezan a abrirse en las hileras de Moscatel de Alejandría, Tannat, Cabernet Sauvignon y las demás variedades que dan vida a los vinos y singanis bolivianos.
Es un instante breve y decisivo: de cómo se comporte la brotación, depende en buena medida la calidad y el volumen de la cosecha que se recogerá a principios de 2027.

VIÑEDOS
La brotación no llega el mismo día todos los años: se adelanta o se atrasa según el frío del invierno, y ese detalle invisible es el primero de una cadena de decisiones que viñateros y enólogos irán tomando semana a semana hasta la vendimia.
Es también, para el sector, el arranque de la temporada alta: con la primavera empieza a moverse el turismo enológico, se llenan las agendas de las bodegas y las agencias de viaje preparan sus paquetes de la Ruta del Vino y el Singani, uno de los atractivos más visitados del sur de Bolivia.
ENOTURISMO
Con los días más largos y el paisaje reverdeciendo, las bodegas empiezan a recibir más visitantes: caminatas entre hileras recién brotadas, catas guiadas y recorridos que combinan vino, singani, quesos y jamones de la región. Para quien visita en esta época, hay un privilegio particular: ver el viñedo en su momento más vulnerable y más prometedor, antes de que se vista de hojas y racimos.
Este año, además, la temporada llega con dos novedades que facilitan el viaje: la reciente reactivación de vuelos directos hacia Tarija y una nueva oferta de formación en enoturismo que empieza a preparar guías y operadores para atender mejor a quienes llegan buscando la experiencia completa del terroir de altura.

GASTRONOMÍA
La primavera trae consigo el regreso de los productos frescos a las mesas: quesos artesanales, jamones curados, berries de altura y los primeros brotes de hierbas que acompañan los maridajes de la región. Restaurantes y bodegas suelen aprovechar estas semanas para renovar sus cartas, con propuestas que buscan acompañar los vinos jóvenes y los singanis con sabores de temporada.
Detrás del brindis, hay un trabajo que recién comienza: el de viñateros, enólogos y maestros destiladores que, brote a brote, empiezan a escribir la próxima cosecha.
