La primera edición del Salar Film Festival combinó estrenos internacionales, cortometrajes premiados y la apuesta de convertir el salar en escenario y protagonista del cine boliviano.
El paisaje blanco e infinito del Salar de Uyuni dejó de ser solo destino de selfies y se convirtió en sala de cine a cielo abierto. Ahí, en pleno territorio potosino, se realizó la primera edición del Salar Film Festival, un evento impulsado por el cineasta boliviano Rodrigo Bellott que reunió a directores, actores y cinéfilos nacionales e internacionales alrededor de cuatro ejes: concurso de cortometrajes, charlas de formación, proyecciones de películas y experiencias vivenciales en el salar.
Para Bellott, la iniciativa no es un capricho estético: nace como una extensión natural de su trabajo, la idea de convertir el salar en un espacio donde el cine pueda crearse y contarse desde Bolivia hacia el mundo.
ALMODÓVAR Y BOULOCQ
El hito que puso al festival en el radar internacional fue la premier de «Amarga Navidad», la nueva película de Pedro Almodóvar, presentada en el Palacio de Sal en medio de la participación de marcas y personalidades nacionales e internacionales que llegaron hasta el salar a celebrar cine y paisaje.
Pero el otro gran estreno tuvo acento boliviano. El festival acogió el estreno nacional de «Cuerpo Criminal», la nueva película del cineasta cochabambino Martín Boulocq, presentada el 30 de julio como cuarta función de su recorrido internacional, después de pasar por Málaga (España), el Festival de las Alturas (Argentina) y FidRio (Brasil).
La productora tarijeña Andrea Camponovo explicó que la película no seguirá el circuito comercial tradicional, sino que se exhibirá en festivales, centros culturales y barrios, siempre acompañada de conversaciones con sus realizadores. «Es un proyecto al que le hemos puesto mucho tiempo y mucho amor, y así queremos exhibirlo: no como un producto en serie», señaló.

CORTOS
El concurso de cortometrajes fue, según los organizadores, una de las actividades que más atrajo a los visitantes del lugar turístico. El premio principal, llamado Thunupa, quedó en manos del cortometraje «Mayu Ñawikuna«, mientras que el galardón «Azanaque» fue para «Quki». Ambos filmes ahora tienen la posibilidad de proyectarse en «El Festivalito», el Festival Internacional de Cine Chico de Canarias, en la Isla de La Palma, España, lo que abre una ventana de proyección internacional para el cine boliviano de formato corto.
La ceremonia de premiación, que cerró el festival, contó además con la participación especial de las «imillas skate» y con la presencia de cineastas y actores nacionales e internacionales que destacaron el valor del encuentro.
CINE Y TURISMO
El Salar Film Festival es, en los hechos, el primer festival de cine que se desarrolla en territorio potosino. Que Bellott haya elegido este escenario para su festival, y que Almodóvar haya elegido este mismo lugar para estrenar su película, coloca al departamento de Potosí en un mapa distinto: el de los destinos capaces de sostener eventos culturales de alcance internacional sin perder su vocación turística.
Para la industria del turismo boliviano, el impacto es doble. Por un lado, el festival funciona como vitrina: marcas, personalidades y medios internacionales que llegaron hasta el Palacio de Sal amplifican la imagen del salar más allá de la fotografía de postal. Por otro, plantea un modelo de turismo cultural que combina naturaleza y contenido.
