🎉 Estamos de aniversario - gracias por visitarnos

Carlos Molina: El Quijote de la hotelería tarijeña

Carlos Molina: El Quijote de la hotelería tarijeña
Carlos Molina

Esta nota, ahora, se convierte en un homenaje al quien fuera un empresario a todo vapor, amó su patria chica y aportó con su empuje y visión a la viticultura y turismo tarijeño.

Carlos Molina (+) fue un hiperactivo por naturaleza. No paró de crear, producir y coordinar proyectos. Sus amigos cuentan que no puede ver una película hasta el final. Esas ganas de hacer lo llevaron a tener una visión que en su momento pudo verse como una hazaña quijotesca: crear un hotel 5 estrellas en las cima de un cerro donde no había ni luz, ni agua, ni camino, ni nada. Solo una colina verde con una gran vista.

El tomar riesgos es la fortaleza que acompañó a Carlos Molina en sus dos pasiones: la hotelería y la producción de singani y vino. Molina fundó el “hotel resort Los Parrales” un establecimiento hotelero de 5 estrellas que brillan desde la colina de la urbanización El Carmen de Aranjuez a 3. 5 km de la ciudad de Tarija. En tanto, la razón social se denomina Hotelera del Plata. “Lo puso un amigo, Renán Antelo, en una charla de café y en razón porque el Guadalquivir es afluente de dichas aguas”, aclaró Molina.

Comprender y sentir a Los Parrales debe hacerse desde la cultura del vino tarijeño. La misma marca nace en honor a las parras de la vid parte constitutiva del paisaje valluno chapaco. Los salones de eventos y las reuniones llevan las denominaciones relacionadas al mundo de los vinos: la Falca, la Vendimia, La Viña, El Lagar y La Bodega. A los dormitorios se los nombra según las cepas de la uva: Marsellán, Malbec, Chardonnay, Syrah, Cabernet, Moscatel, Torrontés y Tannat.

Si ahora uno observa el hotel, nunca se hubiese imaginado que hace 20 años solo era un cerro de pastoreo sin ningún tipo de servicios. Hoy luce imponente alrededor de una vista mágica envuelta por el mítico río Guadalquivir.

El proyecto lo inició el año 1997 y se concretó el 2000 con una inversión inicial cercana a los 3 millones de dólares. El hotel recibió a expresidentes como Bachelet, Kirchner, Correa, Lula, artistas de talla como Marco Antonio Solís, Chaqueño Palavecino y los Nocheros entre otros.

¿Cómo nace la idea?

Mi madre transformó su casa en un hostal, La Costanera. Luego fue haciendo varias remodelaciones de manera desordenada hasta que le propuse crear algo más grande. Luego adquirí este terreno. Pasado un tiempo mi madre desiste con el negocio. Así que proseguí con la iniciativa, pero siempre con su ayuda: me prestó las garantías de la bodega familiar Kuhllman para adquirir un préstamo del Banco. Al principio mi amigo Paul Castellanos Mealla participó del proyecto como socio.

¿Por qué eligió ese lugar para su hotel?

Me enamoré del sitio paradisíaco. Una colina muy verde. Sin embargo no había camino, luz agua, ni gas, entonces apoyamos con nuestro dinero las conexiones de los servicios públicos, colocamos los postes desde el puente San Martín e hicimos el empedrado del camino de tierra, trajimos el agua desde la toma, fue un trabajo arduo y a la vez promovimos la urbanización residencial alrededor del hotel,

Es un hotel pintoresco, ¿cómo se pensó el diseño arquitectónico?

Fue concebido respetando la topografía del lugar, da la vuelta al río Guadalquivir entonces aprovechamos las vistas espacios verdes, la vegetación natural, los arquitectos Araquistáin y Barrenechea captaron ese sentido. Se construyó por módulos, todo ello para brindar los servicios comodidad y exigencias de un hotel world class.

¿Por cuales situaciones críticas atravesaron?

Fueron varias. En un principio la quiebra del Banco Bidesa entidad donde hicimos el primer préstamo. También tuve que vender el terreno de la urbanización para honrar mis deudas. Después se hipotecó la bodega familiar, causando el estancamiento de la empresa hasta que otro Banco compró la deuda y así logré dividir los negocios, eso fue un alivio para seguir adelante.

Supiste reponerte, ¿qué les dirías a quienes sueñan con hacer empresa?

Primero que investiguen a profundidad sobre su proyecto, que se hagan asesorar y consulten con expertos la información es vital antes de iniciar algo deben tener datos reales. De ahí en más el diseño del proyecto saldrá con éxito. A la par no aflojar con las ganas y mantener el ímpetu de siempre. Los riesgos están pero son salvables y miramos los negocios de esa manera.

Para Carlos Molina el turismo en Tarija tiene un fuerte potencial pero “aún hay que seguir trabajando y mucho”. Debe consolidarse como un destino con varios atractivos como la ruta paleontológica del Valle de los cóndores y continuar promoviendo la diversificación de la oferta de la ruta del vino ya que cuenta con un posicionamiento importante.

Frente a ese contexto, el Hotel los Parrales se convirtió en la punta de lanza que coadyuva a potenciar un sistema turístico departamental.

Carlos Molina tiene una larga historia familiar desde la viticultura. Relata que desde 1893 la familia Molina tiene una tradición vitivinícola en las tierras camargueñas. “Luego con mi padre de corazón Franz Kullhman se reanuda la historia de la bodega allá por 1930, el retorno de San Juan Argentina recibido de enólogo y al fallecer mi padre biológico decidimos trasladarnos a la ciudad de Tarija en 1975 donde empiezo a dirigir con mi madre la industria”, comparte Molina.

Etiquetas:
Facebook
Twitter
WhatsApp

También te puede interesar

En el corazón del Valle de Tarija, donde la vid desafía la altura y...

Creador de momentos y apasionado embajador del vino boliviano, impulsa con determinación la visión...

Al turismo hay que celebrarlo y rendirle un homenaje a tan noble sector de...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *