Desde Bruselas, un proyecto familiar se convirtió en el primer distribuidor del destilado nacional boliviano en Bélgica, apostando por la gastronomía andina como bandera identitaria.
Hay productos que cargamos en la maleta no por capricho, sino por necesidad. Eso fue, en parte, lo que motivó a los fundadores de Iskay a llevar el Singani boliviano al corazón de Europa. Lo que empezó como un anhelo de sabores propios en tierra extraña se convirtió en algo más grande: comercializar en Bélgica, legalmente, el destilado nacional de Bolivia.
«Queríamos que los belgas descubrieran algo que los bolivianos ya sabemos: que el Singani es uno de los grandes destilados del mundo, sólo que el mundo todavía no lo sabe«, señala Roberto Balderrama, CEO de Iskay. La apuesta no fue sencilla. Introducir un producto desconocido en un mercado de espirituosos tan maduro como el europeo requirió tiempo, eventos de presentación y, sobre todo, paciencia.

«El Singani no compite con el Pisco ni con el brandy. Es otra cosa: tiene esa ligereza floral que te recuerda a los valles de altura. Una vez que lo probas, no lo olvidas”
PROYECTO
Iskay, es «dos» en quechua, nació de la suma de dos tradiciones: el asado argentino y la cocina boliviana. Sus fundadores, criados entre Bolivia y Argentina, llegaron a Bélgica con el repertorio culinario de ambas orillas. El asado es el núcleo de su negocio: eventos privados, colaboraciones con restaurantes y hoteles belgas, y servicios de catering donde el fuego es protagonista. Pero el proyecto siempre tuvo una vocación más amplia.
«La cocina boliviana es increíblemente rica y casi nadie en Europa la conoce. Empezamos con el asado porque es lo que más convoca, pero nunca quisimos quedarnos ahí», explica Balderrama. Las salteñas, empanada boliviana de masa dulce y relleno jugoso, considerada por muchos la versión más sofisticada del género, son otra de sus insignias. También distribuyen café boliviano de altura, vinos sudamericanos y, claro, el Singani.
La colaboración con la Boulangerie L’Érable de Bruselas, donde desarrollan postres elaborados con Singani, ilustra la dirección del proyecto: no limitarse a importar productos, sino integrarlos en la cultura local. «Queremos que el Singani tenga su lugar en las cartas de los bares de Bruselas, igual que el gin o el mezcal», afirma.
«Somos artesanos de la pasión, maestros del fuego y guardianes de las tradiciones culinarias sudamericanas. Eso no es un slogan: es literalmente lo que hacemos cada semana.»
FUNDACIÓN
Iskay cuenta además con una rama solidaria, la Fundación Iskay, que vincula el proyecto comercial con el apoyo a comunidades de origen en Bolivia. Para eventos, pedidos a domicilio o consultas sobre el Singani, se puede contactar a través de iskayfood.com o por WhatsApp al +32 493 92 34 37.
