En el año del Bicentenario de Bolivia, la 6ª versión de WineFest se convirtió en una verdadera celebración nacional.
Durante tres noches inolvidables —el 26, 27 y 28 de junio— más de 3.257 asistentes nacionales e internacionales se dieron cita para celebrar, descubrir y apoyar la riqueza de la vitivinicultura boliviana en un ambiente festivo, elegante y profundamente conectado con las raíces productivas del país.
Este año, más de 44 expositores ofrecieron al público un repertorio de más de 500 etiquetas, provenientes de los valles y regiones vitivinícolas más emblemáticos de Bolivia: Tarija, Samaipata, Valle de Cinti y Luribay. A ellos se sumaron selectas propuestas internacionales de países referentes como Francia, España, Chile y Argentina, consolidando a WineFest como un verdadero punto de encuentro entre culturas del vino.




Uno de los momentos más emotivos de esta edición fue la ceremonia de inauguración, que incluyó la presentación y premiación de los 11 vinos bolivianos galardonados en el prestigioso Concours Mondial de Bruxelles. Bolivia brilló con 4 medallas de plata, 6 de oro y una Gran Medalla de Oro, lo que evidencia el altísimo nivel de calidad y excelencia de nuestra producción nacional, reconocida a nivel internacional. Este homenaje no solo fue una celebración del vino, sino también del esfuerzo y la visión de las bodegas bolivianas que apuestan por competir y destacar en el mundo.
El evento no solo fue una vitrina de sabores y aromas. Fue, sobre todo, una plataforma de desarrollo económico, generación de empleo y expansión comercial. En apenas tres días, WineFest logró movilizar más de 3,8 millones de bolivianos, un impacto medido no solo por las ventas directas de vinos y singanis (más de Bs 930.000), sino también por el movimiento en turismo, hospedaje, transporte, gastronomía y servicios auxiliares.
Esta edición generó trabajo directo e indirecto para más de 1.000 personas, entre técnicos, diseñadores, fotógrafos, personal de seguridad, limpieza, carpintería, metalmecánica, sonido, iluminación, transporte y logística, contribuyendo de forma tangible a la economía de cientos de familias. Muchos de estos trabajadores encuentran en WineFest no solo un ingreso, sino también una oportunidad de visibilidad y profesionalización dentro de la economía creativa y de eventos.
Además, el 74% de los expositores reportó haber encontrado nuevos mercados y posibilidades de expansión, un indicador clave que muestra que WineFest no es solo una feria de exposición, sino un motor de crecimiento para la cadena vitivinícola nacional, abriendo puertas a distribuidores, emprendedores y bodegas de todas las escalas.
La experiencia WineFest se completó con un espacio gastronómico de primer nivel, donde más de 10 restaurantes ofrecieron propuestas cuidadosamente seleccionadas para maridar con vinos y singanis, desde alta cocina hasta opciones tradicionales y gourmet. Este espacio se convirtió en uno de los favoritos del público, permitiendo descubrir nuevos sabores en armonía con la bebida nacional.




La programación musical reunió a destacadas bandas y artistas nacionales: Bardos y PK2 (jueves), Deszaire y Octavia (viernes), y un emotivo cierre con el ensamble de Mujeres por el Folklore, seguido por las actuaciones de Esther Marisol y Ay Juna, fusionando tradición y modernidad en un escenario vibrante.
WineFest 2025 también se expandió a lo largo del mes con actividades paralelas que permitieron descentralizar y diversificar el acceso al festival. Entre ellas destacaron: WineFest en el Boulevard El Bosque, acercando el vino y la gastronomía al público Paceño; WineFest in the City, en la zona Sur de La Paz, generando un espacio íntimo y urbano para los amantes del vino; una cena para embajadores en la residencia del Cónsul General de Chile, fortaleciendo vínculos diplomáticos y culturales; y una emotiva y elegante cata para mujeres, organizada por la revista COSAS, que reunió a productoras, empresarias y consumidoras en un espacio de sororidad y celebración del rol femenino en el mundo del vino.
Este festival no sería posible sin el apoyo de empresas comprometidas con la cultura, el desarrollo y la producción nacional. Agradecemos profundamente a nuestros auspiciadores.
WineFest se ha convertido en mucho más que un festival: es un catalizador de industria, cultura y territorio. Cada copa servida encierra el esfuerzo de productores, la pasión de emprendedores, el arte de nuestros músicos y el trabajo silencioso de cientos de trabajadores que hacen posible esta experiencia.
Brindamos por el vino boliviano, por sus historias, y por el futuro que entre todos estamos construyendo.
