Una serie de consumidores se acercan poco o casi nada al vino porque les parece un mundo misterioso, a la vez que amenazador. Un mundo donde en ocasiones se comentan cosas sobre el vino que a ellos les suena a lenguaje secreto, más propio de alquimistas y magos que de simples mortales. A estos consumidores, los entendidos, en vez de animarles a acercarse y disfrutar del vino hemos conseguido espantarlos. Este artículo está dirigido a ellos.
Todo el mundo está capacitado para disfrutar del vino. Muchos consumidores creen que hay que tener especiales capacidades y conocimientos para poder hacerlo. En general casi ninguno de nosotros conoce mucho sobre los procesos de elaboración de bebidas como el café, la ginebra o la cerveza, pero aun así somos capaces de disfrutarlas y sabemos cuáles son nuestros gustos acerca de ellas.
Lo primero que tenemos que hacer para disfrutar del vino, del mismo modo que lo hacemos con las bebidas anteriores y otras muchas, es consumirlas a la temperatura adecuada. Con carácter general, consumiremos los vinos espumosos y vinos blancos más fríos que los vinos tintos. Los primeros de 6° a 10°, los segundos de 6° a 14° y los terceros de 12° a 18°.
Veamos una pista que puede ayudarnos a acertar, dentro de cada grupo cuanto más simple sea el vino más frío se sirve y cuanto más complejo, menos frío. En caso de duda es mejor que el vino esté más fresco que caliente ya que al servirlo subirá su temperatura y además siempre podremos atemperarlo colocando nuestras manos alrededor del cáliz de la copa, donde se encuentra el vino. Para enfriar el vino sólo necesitamos una nevera o un recipiente lleno de agua con hielo, incluso para los vinos tintos.
Esto nos lleva a otra interesante cuestión, la copa de vino. Tenemos copas de flauta que son altas y estrechas, donde se sirven los vinos espumosos; copas grandes y más o menos redondeadas donde se sirven los vinos tintos y copas algo menores que las anteriores pero de formas similares, donde se sirven los vinos blancos. En caso de que sólo vayamos a disponer de un tipo de copa, es mejor utilizar la de blanco ya que los espumosos y los tintos también se pueden disfrutar perfectamente en ellas.
La forma correcta de sujetar una copa de vino es por el tallo, la parte fina y alargada que une el cáliz y el pie. De esta manera evitamos que el vino se caliente, cuando está a la temperatura adecuada, y nos permite mirar el vino sin las posibles manchas que nuestros dedos pudieran dejar sobre la copa.
Es importante, por varias razones, no llenar la copa con mucho vino para poder girar la copa y mover el vino. Girar el vino en la copa permitirá que se desprendan más aromas y así poder disfrutar de ellos.
Por fin tenemos nuestra copa de vino servida con la cantidad adecuada de vino a la temperatura correcta. Ahora ya sólo queda lo más fácil, disfrutar y decidir si ese vino en concreto nos gusta o no nos gusta. No necesitamos conocer más para ello, como no lo necesitamos para disfrutar con otras bebidas, pero también es cierto que hay una forma de aumentar ese disfrute a través de unos pequeños pasos en nuestro acercamiento al vino.
Richard Sanchoyarto para vinetur.