Elegir el vino correcto puede ser una agonía, ¿Cuántas veces estuviste parado frente a la góndola del supermercado intentando elegir el vino perfecto?
Hay mucho en juego, ser el encargado de elegirlo es una gran responsabilidad. Ya sean tus amigos, tu cita o la reunión laboral depende mucho de esta elección. Y entonces tratas de recordar las recomendaciones que te hicieron, aquel vino que tomaste, o la crítica que leíste. Todo se vuelve más confuso y frente a la presión lo más seguro es que termines comprando el mismo tipo de vino de siempre. Y he aquí el primer error, te olvidaste lo más importante: dónde, cuándo y con quién lo ibas a beber. El vino perfecto es aquel que acompaña un momento único. No es lo mismo un asado con amigos que una salida romántica, como tampoco lo es un Cabernet Sauvignon que un Chardonnay. Todo es cuestión de elegir el vino preciso para una situación precisa.
En un asado
Hablar de vino, es hablar de amigos, anécdotas e historias, y si hablamos de amigos siempre hay un asado de por medio. Un asado no es una comida más, por lo que una buena elección sería acompañarlo con tintos de crianza o reserva, son vinos bien elaborados, robustos, potentes y con concentración. Una regla básica: cuando se prepara cualquier tipo de carne previamente macerada o con una salsa al vino debe servirse el mismo tipo de vino en la comida que el utilizado en la maceración o salsa.
Amigo cocinero
Tipos de amigos hay muchos, algunos de toda la vida, otros del trabajo, del fútbol o gimnasio. Y así como varían los amigos, igual las salidas y experiencias vividas. Con ese amigo que sabe de cocina, que le gusta probar platos nuevos y agasajar no podemos fallarle con el vino, es el más exigente. Si con este amigo deciden comer un buen pescado la mejor opción sería llevar un Chardonnay o un Sauvignon Blanc.
El amigo de las pastas
Si en cambio, optan por unas pastas caseras, con unos spaguetti con salsa boloñesa tomaremos un tinto joven o con una crianza de 3/4 meses en barrica. Si se trata de un plato de pasta con fondo de tomate y verduras podemos seguir con un tinto joven o tomar un rosado. Si no lleva más que mozarella, orégano y aceite de oliva un rosado es lo que mejor le va. Sin embargo, escogeríamos un blanco con crianza para unos spaguetti al pesto.
Si tomamos pasta fresca al huevo y la servimos con una salsa cremosa, mantequilla, nata, y parmesano, que es lo que lleva la receta de los fettuchines Alfredo, seguiríamos con un blanco.
Con amigos del trabajo
Si sales para una picada el Syrah es uno de los vinos que mejor maridan con quesos y jamones. Que su color rojizo intenso y su estructura robusta, sus aromas a frutos rojos aflojen tus músculos. Que sus notas que van del café a la vainilla den lugar a una conversación animada dejando de lado el trabajo y uniendo a estas personas que comparten la mayor parte del día, pero pocas veces tienen tiempo para hablar de sus vidas.
En pareja
Pero el vino no es solo para compartir entre amigos, también es el complemento ideal para una noche romántica. Puede que sea con el amor de tu vida, con esa persona que te levantas a diario y que a veces la rutina desgasta. ¿Qué mejor manera de renovar su amor que bajo los efectos de esta bebida? Se conocen desde hace mucho, y aunque esto es un gran punto a favor puede deteriorar el romanticismo. Un Rosé con aromas sueltos y expresivos a frutas rojas abrirá al camino a la seducción y la rutina será tema del pasado. Su color, su textura, y su sabor van a seducir todos nuestros sentidos y van a encender la chispa con tu media naranja.
