Pizza y vino, insuperable combinación

Te animas a una pizza con vino.
Te animas a una pizza con vino.

Hablar de armonizaciones entre pizza y vinos es mencionar un maridaje señalado por el destino: en el país donde nació la pizza era imposible que no haya un buen casamiento con el noble fruto de la vid.

Al hablar de armonizaciones con vinos siempre encontraremos variables y una serie interminable de combinaciones. Los agregados y los condimentos jugarán un papel esencial. Pero es posible tener en cuenta algunos detalles que ayudarán a comer una buena pizza junto al vino que potenciará la experiencia.

Muzzarella: Es la que nunca falla porque no tiene insumos adicionales. ¿Las sugerencias? No nos equivocaremos si optamos por un espumante, idealmente seco. Aunque un Malbec frutal y joven andará muy bien, además de la apuesta segura por un rosado.

Margarita: Cuenta la leyenda que esta versión fue la que hizo llegar la pizza a todos los rincones de Italia tras su reunificación. Acá la albahaca es protagonista por su intenso sabor, lo que nos lleva a recomendar blancos herbáceos como el Sauvignon Blanc, por ejemplo, sobre todo de climas frescos. Pero como también tenemos queso y tomates, podemos elegir un rosado suave. Un Sangiovese joven es otra opción interesante.

Napolitana: Se impone la cepa Sangiovese. Dicen que la receta original lleva anchoas, entonces lo mejor será ir por los blancos y un Albariño es una muy buena opción.

Pepperoni: Otra gran estrella de la carta (que nació y se popularizó en EEUU, no en Italia). Acá podemos buscar un tinto con más cuerpo y crianza pero con un perfil frutal, como un Malbec con barrica y hasta un Merlot o Carmenere bien de nuevo mundo. Pero si el embutido es picante, lo mejor será pensar en un espumoso seco, rosado o blanco.

4 quesos: Entre los 4 siempre hay un azul, más otros quesos intensos que se roban el protagonismo y nos piden potencia en el sabor. Aquí es donde el Cabernet Sauvignon puede irrumpir y por qué no, un Cabernet Franc o un Syrah. Animarse a un blend también puede ser una opción. Lo importante es recordar que hay mucha grasa y un sabor muy intenso, por lo que necesitamos intensidad de sabor, taninos y suficiente acidez para que limpien el paladar.

Con hongos: Está demostrado que el Pinot Noir es buen compañero de los sabores y la textura particular de los hongos. Idealmente un Pinot del nuevo mundo. Si no sos muy fan del Pinot, los Bonarda y los Merlot de taninos bajos pueden ir muy bien con hongos, todo se trata de gustos. Obviamente, un espumoso seco funcionará a la perfección.

Vegetarianas: Hay quienes disfrutan de las pizzas con muchos vegetales y el maridaje aquí depende de qué tipo de vegetales lleva como topping. Por ejemplo, si es una pizza que lleva rúcula, un Sauvignon Blanc o un Albariño pueden ser muy buena opción. Si es una pizza con brócolis, locotes, berenjenas, podés acompañarla con rosados bien frutales y por qué no, un vino espumoso seco también será buen aliado del plato.

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