Con la finalidad de ampliar criterios y evaluar nuevas expresiones de la región, la Asociación de Enólogos de Chile (ANIAE) invita a una cata de vinos de altura con perfiles técnicos poco explorados y una identidad enológica que vale la pena conocer.
Con cerca de 5.000 hectáreas, los viñedos se ubican en los valles al extremo sur del país. Tarija es la región más importante con el 80% de la producción.
No es broma si decimos que los vinos bolivianos son celestiales, la altitud oscila entre los 1.600 y 2.300 metros, aunque hay viñedos que alcanzan casi los 3.000 metros sobre el nivel del mar, tocando el mismísimo cielo. Durante el día, el sol es intenso gracias a la fuerte radiación UV, lo que engrosa la piel de la uva y concentra color y aromas. Por la noche, las temperaturas caen drásticamente, ayudando a preservar la acidez natural y a lograr un balance difícil de alcanzar en climas más bajos.
El resultado son vinos vibrantes, expresivos y con gran frescura que suelen tener un gran caudal aromático y texturas amables. En tintos, la maduración de la semilla es uniforme, lo que evita astringencias agresivas. En blancos, la frescura y la mineralidad son protagonistas.
Para lograr estas características se utilizan las variedades Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tannat y Petit Verdot – para los tintos – que dan vinos con fruta madura, taninos suaves y color profundo. En cuanto a las blancas, predominan las aromáticas como Moscatel de Alejandría – que además es la base del tradicional Singani, aguardiente nacional – y cepas internacionales que expresan perfiles frescos, cítricos y florales.
Este evento se encuadra en el marco de las «Catas Internacionales» que suele organizar la entidad y se llevará a cabo el 28 de enero a las 18.30 hs en Viña Butron Budinich de Rancagua y cuentan con el apoyo de las empresas Bourrassé y Lallemand.
