Casa de Relatos presentó tres vinos ante un grupo de aficionados y amantes del vino en la cata organizada por la enoteca Entre Copas.
Más que una cata técnica, la velada se convirtió en una conversación sobre identidad y memoria, mientras se recorrían las fases visual, aromática y gustativa de cada etiqueta. Gustavo Vacaflores, hijo, junto a su padre fueron hilando la historia detrás de la bodega.
La cata fue más a una conversación que una clase de enología. Entre descriptores aromáticos, preguntas sobre viticultura y copas compartidas, los asistentes descubrieron que detrás de cada capítulo hay algo más que una etiqueta: una familia que decidió volver al lugar donde comenzó su historia.
Casa de Relatos no pretende que cada botella sea únicamente la expresión de una variedad o de un viñedo. Busca que cada vino conserve una historia.

3 CAPÍTULOS
Durante la degustación, los asistentes recorrieron la línea Capítulos, una colección donde cada vino representa un momento de la historia familiar.
- El capítulo 3, Encuentro, un Rubí Cabernet que toma su nombre tanto del origen del apellido Vacaflores (resultado de la unión de las familias Vaca y Flores hace más de tres siglos) como del propio origen de la variedad, nacida del cruce entre Cabernet Sauvignon y Tannat.
Fue precisamente este vino el que abrió la cata. Sin paso por barrica y con nueve meses de crianza en acero inoxidable, mostró una expresión marcada por fruta roja madura, notas especiadas, recuerdos de cacao y una persistencia que despertó el diálogo entre los participantes. Para Vacaflores, la decisión de prescindir de la madera responde a una búsqueda concreta: que sea el viñedo, y no la barrica, quien tenga la última palabra.
- El capítulo 2, Evolución, refleja el crecimiento del proyecto y la consolidación de una nueva etapa. Un Marselan con fuerte acento en frutos rojos.
- El capítulo 1, Renacer, simboliza el regreso de los Vacaflores al mundo del vino. Un Tannat, de dos fincas, tanto de Cinti como del Valle de Tarija.
HISTORIA
El apellido Vacaflores está estrechamente ligado al singani boliviano, la familia forma parte de la tradición vitivinícola del sur de Bolivia. Sin embargo, con el paso de las generaciones, dicha actividad cedió espacio a otras profesiones. Pilotos, ingenieros y empresarios tomaron el relevo familiar, mientras la producción de vino quedaba prácticamente en pausa.
Casa de Relatos no nació como un proyecto empresarial. Después del lanzamiento de Singani Numina, la familia ya contaba con la infraestructura necesaria para elaborar vino base destinado a la destilación, por lo cual decidieron elaborar una pequeña vinificación de Tannat y Marselan.
La producción alcanzó apenas 900 botellas. El vino comenzó a circular entre familiares y amigos. Cada nueva botella confirmaba la misma impresión: había calidad suficiente para pensar en algo más grande.
El lanzamiento comercial llegó en 2025 y la respuesta superó todas las previsiones. La primera producción se agotó en apenas tres semanas, obligando a preparar una nueva vendimia y ampliar la elaboración hasta unas 3.000 botellas, una escala que mantiene el carácter boutique del proyecto.
PODIOS
Casa de Relatos, ya cuenta con medallas recibidas por Tim Atkin y Descorchados, por ejemplo, el Rubí Cabernet alcanzó 92 puntos en Descorchados y 90 puntos en Tim Atkin, una carta de presentación poco habitual para una bodega que recién inicia su recorrido.
La propuesta también dio un paso hacia la escena internacional con la participación de su Marselan en el Concours Mondial de Bruxelles, donde obtuvo una Mención al Mérito, reconocimiento que confirma el futuro promisorio.
