Tarija: apuntes del clúster uva, vino y Singani

Una mirada general al clúster de la uva, vino y Singani.
Una mirada general al clúster de la uva, vino y Singani.

La altura es un hecho notable, ya que hace una diferencia real en lo que produce la tierra.

El Valle Central de Tarija es único en el mundo entre las regiones de cultivo de la viña, debido a que Bolivia está situada en el corazón de los Andes y es el segundo país más alto del mundo después de Nepal.

La altura es un hecho notable, ya que hace una diferencia real en lo que produce la tierra de esa zona. A más de 1800 metros sobre el nivel del mar, la uva recibe rayos solares ultravioletas más intensos que en otras regiones donde se cultiva la uva. Esto hace que se desarrolle una mayor riqueza aromática en la fruta, por lo que el sabor y la calidad son distintivos tanto en vinos como en singanis.

El 70% de la producción de uva para el vino y el singani proviene de alrededor de un millar de productores que vive en los alrededores del valle de Santa Ana como Calamuchita, El Angosto y otros.

Varios viñedos tienen riego por goteo y utilizan una técnica de cultivo de la vid que se llama bilateral, debido a que la planta tiene sus brazos abiertos y con la mirada al sol. Se aprovecha al máximo la amplitud térmica entre el día y la noche para que la vid de lo mejor.

Si bien se cuenta con un potencial, urge estructurar un plan integral público-privado, que permita potencializar aún más al sector vitícola, tanto el industrial como artesanal, donde se fortalezcan las cadenas productivas, se den ventajas fiscales y se abran mercados que den sostenibilidad a este rubro, con la finalidad de lograr un mayor aporte a la economía.

Tarija podría sostenerse de la viticultura y el enoturismo, siempre y cuando se luche contra las importaciones “baratas”, el contrabando que azota principalmente a esta industria y la aún baja producción en la región.

El movimiento económico que produce el sector se refleja en la generación de miles de fuentes empleos y el efecto multiplicador que beneficia a otros rubros, como el turismo, la gastronomía, el transporte, entre muchos otros. Se estima que la producción vitícola rinde unas 6.000 fuentes de empleo directo y 13.000 indirectos.

Aproximadamente la venta de uva, anualmente, genera alrededor de 218.782.560 bolivianos, sólo en época de vendimia, sin considerar los otros procesos que se generan con el trabajo previo a la producción.

La tendencia es a crecer, más ahora que Estados Unidos reconoció al Singani como un destilado de origen boliviano. Siendo un producto boliviano, deja un gran desafío para los vitivinícolas, como: organizarse en una cultura empresarial, aliarse con empresas de capital norteamericano, impulsar la tecnología, cumplir con las normas de higiene y seguridad, además de los estándares de alta producción en el tema de alcoholes, entre otros de los que se debe hacer un estudio.

Se calcula que 2.500 hectáreas de uva Moscatel producen 5 millones de litros de Singani al año. Se considera que las proyecciones en el mercado americano para los siguientes 10 años serían de 150 millones de litros de bebidas alcohólicas, lo que se traducirá en un incremento de la demanda.

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