El organismo rector del sector vitivinícola global consolidó su Plan Estratégico 2025–2029, nuevas estructuras para la sostenibilidad y una histórica gira diplomática por América del Sur.
El informe, recoge un año de inflexión para la organización con sede en Dijon: el primero bajo la presidencia de Yvette Van Der Merwe y el primero de implementación efectiva del Plan Estratégico 2025–2029. El documento consolida así una nueva hoja de ruta para los 50 Estados miembros que integran el organismo, con una premisa que lo atraviesa de principio a fin: la ciencia debe liderar cada decisión.
En todos los ámbitos de nuestro trabajo, un principio ha permanecido constante: la ciencia debe liderar. El papel de la OIV como referencia científica y técnica global para el sector de la viña y el vino nunca ha sido tan crítico.
Yvette Van Der Merwe — Presidenta de la OIV
CIENCIA
En el plano científico, las cuatro comisiones de expertos de la OIV avanzaron en frentes de alta relevancia práctica. La Comisión de Viticultura priorizó la resiliencia climática, las variedades resistentes a enfermedades y la viticultura regenerativa, mientras que la Comisión de Enología publicó un trabajo sobre eficiencia energética en la fermentación alcohólica y avanzó en la regulación de vinos desalcoholizados, una categoría de crecimiento acelerado en los mercados globales.
La Comisión de Economía y Derecho trabajó en la definición de los productos de desalcoholización y en el etiquetado nutricional de bebidas espirituosas vitivinícolas, buscando mayor armonización y transparencia para los consumidores. Por su parte, la Subcomisión de Métodos de Análisis incorporó por primera vez principios de química analítica verde, apuntando a métodos de laboratorio más sostenibles en términos de recursos y seguridad.
AMÉRICA DEL SUR
Por primera vez, tanto el Director General como la Presidenta de la OIV realizaron giras oficiales por América del Sur. El Director General John Barker visitó cinco países miembros de la región, mientras que la presidenta Van Der Merwe catalogó la misión como «una experiencia particularmente rica». El gesto no es menor: América del Sur alberga a algunos de los productores vitivinícolas más dinámicos del mundo y su inclusión activa en los debates de la OIV resulta clave para una gobernanza verdaderamente global del sector.
La región latinoamericana, con denominaciones de origen consolidadas y una viticultura de altitud única a nivel mundial, como la que se practica en zonas como Tarija en Bolivia, encuentra en este acercamiento diplomático una oportunidad para influir en los estándares internacionales que rigen la industria.
NUEVA ESTRUCTURA
Uno de los hitos del año fue la aprobación de cambios estructurales significativos dentro de la propia organización. Se creó el Comité Transversal sobre Sostenibilidad Ambiental, Social y Económica (TESES), encargado de garantizar que los pilares medioambiental, económico y social de la sostenibilidad estén integrados de forma coherente en toda la agenda científica de la OIV.
Asimismo, se estableció un nuevo Grupo de Trabajo específico sobre Comercio Internacional (TRADE), orientado a estudiar las cuestiones técnicas y regulatorias que afectan al intercambio global de productos vitivinícolas, incluyendo barreras no arancelarias, interacción entre comercio y sostenibilidad, y armonización de normativas entre países importadores y exportadores.
CIFRAS
El apartado estadístico del informe ofrece una visión actualizada del estado del mercado mundial. Además de los datos habituales sobre producción y consumo de 2024, este año la OIV dedicó un informe especial al fenómeno de las re-exportaciones de vino, un aspecto que, según el Director General John Barker, «abre una ventana hacia un aspecto esencial y hasta ahora no cuantificado del comercio vitivinícola global«. Este análisis resulta de particular interés para productores y exportadores latinoamericanos que buscan entender los flujos reales del mercado internacional.
ESTRATEGIA
El Informe 2025 es, en buena medida, el primer balance del ambicioso Plan Estratégico 2025–2029 de la OIV, que organiza su trabajo en torno a seis ejes:
- coordinar enfoques de sostenibilidad,
- promover una viticultura resiliente,
- adaptar la enología al futuro,
- apoyar todos los productos vitivinícolas,
- simplificar el comercio internacional
- y contribuir a la seguridad del consumidor.
Este último eje incluye la comunicación sobre el consumo moderado y la salud pública, en un contexto donde el debate social sobre el alcohol sigue ganando visibilidad.
Para el sector vitivinícola hispanohablante, la lectura del Informe Anual 2025 de la OIV no es solo un ejercicio informativo: es una brújula para anticipar las regulaciones, los estándares técnicos y las tendencias de mercado que definirán la próxima década.
La OIV es el organismo intergubernamental de referencia científica y técnica para la viña, el vino, las bebidas a base de vino, las uvas de mesa, las uvas pasas y otros productos vitivinícolas. Sus estándares y resoluciones orientan las políticas nacionales e internacionales del sector en más de 50 países.
2025
- 14 Resoluciones aprobadas en la Asamblea General
- 9 Documentos colectivos de expertise publicados
- 46° Congreso Mundial de la Viña y el Vino, en Moldavia
- 5 Países de América del Sur visitados en gira oficial
El sector es un motor de desarrollo regional e identidad, un activo cultural, un catalizador del desarrollo científico y un líder en sostenibilidad.
John Barker — Director General de la OIV