La importancia de mostrar la existencia de variedades criollas en el país, junto con la variedad genética, es la posibilidad de visibilizar que esas uvas crecen y se producen en sistemas agrícolas también específicos que han sabido incorporar a otras especies de su entorno.
La Feria Nacional de Vitivinicultura (Fenavit) 2023 que se realizó en Camargo la semana pasada tuvo un ingrediente: reposicionar las cepas endémicas del lugar.
Esta particularidad fue demostrada mediante un estudio respecto a tres variedades criollas únicas en el mundo: Vischoqueña, Borgoña y Albilla, según 24 muestras de 9 variedades que fueron sometidas a pruebas de ADN. Sus perfiles genéticos no figuran en bases de datos internacionales, ni en registros publicados de otras 15 variedades criollas sudamericanas derivadas del mismo cruzamiento, refiriéndose al vínculo con las variedades Listán Prieto o Negra Criolla y Moscatel de Alejandría, introducidas durante la colonia, mismas que se pueden encontrar en varios puntos geográficos del continente y Bolivia.
La importancia de mostrar la existencia de variedades criollas en el país, junto con reflejar la variedad genética, es la posibilidad de visibilizar que esas uvas crecen y se producen en sistemas agrícolas también específicos que han sabido incorporar a otras especies de su entorno.
Esa es una diferencia central del Valle de los Cintis: los “sistemas de uvas tradicionales” que usan viñedos centenarios y árboles nativos de molle (Shinus molle) y chañar (Geoffroea decorticans) como tutores vivos. Estos árboles ofrecen a los viñedos la “protección de plagas, la protección ante adversidades climatológicas, mayores rendimientos, influencia en la calidad organoléptica de la uva, incremento de la materia orgánica del suelo y su capacidad de almacenar humedad”.
La llamada “Vischoqueña” consiste en una hibridación de la Moscatel con la Negra Criolla, dando vinos de tonalidades más claras con múltiples notas y fragancias.
A pesar de los atributos y ventajas que representan estos ‘sistemas de uvas tradicionales’, hoy se encuentran amenazados, por la constante presión de introducción de viñedos modernos con tecnología estándar, sin tomar en cuenta todo el valor agregado que representan la historia y los sistemas tradicionales para el territorio.
Camargo es capital de la provincia de Nor Cinti. Está ubicada a 187 km de la ciudad de Tarija. Sus principales monumentos son: La iglesia matriz, Capilla del Carmen donde es venerada la Virgen del mismo nombre y las hermosas haciendas, bodegas, viñas y viñedos. Posee interesante riqueza arqueológica localizada muy cerca de la ciudad, como ser los petroglifos de Peña Colorada, Chiquero Loma, Las Talasas. Asimismo, se destacan sus recursos naturales caracterizados por sus caudalosos ríos Grande y Chico, Tumusla y el singular paisaje cinteño representado por su cañón colorado.
En 2016 entró en vigencia la ley de “promoción de la uva, singani, vinos de altura y vinos bolivianos”, que plantea la obligación del Estado de generar políticas de incentivo, promocionar la producción boliviana en el exterior, impulsar la investigación e implementación de tecnología, además de que establece que cada último viernes de febrero se conmemora el Día del Vino y el Singani.
Sin embargo, no se aplica plenamente debido a que el sector no se consolidó como un solo bloque. Para contrarrestar se realizaron algunas actividades, como el Primer Congreso de Productores Vitícolas en Villa Montes el 2022. El siguiente paso será exigir la reactivación del Centro Experimental Multipropósito de la Viticultura con sede en Tarija.
La Fenavit fue creada en 1963 a través del Decreto Supremo N° 06518, que luego fue elevado a rango de ley en 1964, como Ley N° 302 y, actualmente, está respaldado por la ley 774 de “promoción de uva, singani, vinos de altura y vinos bolivianos” y su Decreto Reglamentario N° 3528.