La plataforma Tarija Dialoga lideró el pasado 7 y 8 de noviembre un evento denominado “La ruta de la innovación y el emprendimiento”, con el fin de iniciar la conversación sobre los desafíos del desarrollo productivo de las cadenas de valor, la marca Tarija y la gobernanza del sector productivo.
“Un espacio para escuchar, reflexionar e imaginar. El desafío es generar sinergias, juntar partes, producir reflexión y alentar colaboración, para desencadenar acciones conjuntas entre sector privado, academia, sociedad civil e instituciones públicas”, señalan Sergio Lea Plaza y Gustavo Castellanos, impulsores de la iniciativa.
La ruta de la Innovación y el Emprendimiento, parte de los Diálogos con el Futuro, es organizada por una alianza entre las universidades UAJMS, UCB y UPDS, el Ecosistema de Emprendimiento Sostenible UCB Tarija, Fautapo, Esperanza Bolivia, Nativa, Avina, Federación de Empresarios Privados, Caincotar y el Gobierno Municipal de Tarija.
El jueves 7 se realizó el panel no 1 la Ruta de la Productividad, destinada a la cadena uva, vinos y singanis. Virginio Avila, de la UCB, fue el moderador. Entre los panelistas invitados estuvieron Mauricio Hoyos bodega Aranjuez, Liz Arancibia, presidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas ANIV, Arturo Rivera de los regantes de San Jacinto, María José Granier bodega Jardín Oculto, Wilmar Villena docente de la UAJMS, Ingrid Kohlberg, presidente de la Cámara de Exportadores y Jorge Baracatt de finca Florencia.
Los temas foco y de coincidencia entre los panelistas se podrían mencionar los siguientes: profundizar la asociatividad de todo el sector, incidir en lo público para que asuma su rol, trabajar la marca Tarija y país relacionada a la cadena, promocionar la altura de los vinos y singanis y construir una narrativa que enamore.
ARANJUEZ
Mauricio Hoyos
Destacó que el sector privado viene trabajando hace muchos años, esto significó una evolución gradual y a la vez contar con la suficiente credibilidad como sector. Agregó que el aporte de las empresas fue fundamental, pero remarcó los desafíos que restan: una mayor organización y asociatividad del conjunto de la cadena para alcanzar un mayor impacto en las instancias que correspondan.
Hoyos valoró que es momento de encarar los problemas unidos, “entendernos mejor con los que estamos al lado y después buscar acciones”. También apuntó a la vinculación con el sector turismo, lo cual posibilitará darle cuerpo a la cadena con total legitimidad y calidad.
“Solos no vamos a poder, la única vía es asociarnos y entendernos”, en referencia a la búsqueda de mercados nacionales como internacionales.
JARDÍN OCULTO
María José Granier
Apuntó que desde Bolivia se puede contar historias distintas respecto a los países vecinos. “Contamos con lugares pequeños con facetas diversas, lo que permite atraer nuevas formas de turismo y consumo del vino y singani. No es lo mismo el valle de Santa Ana, que Concepción, Cinti, Calamuchita o la IG de Chaguaya”.
“Somos pequeños, posicionarnos desde la calidad y no cantidad. Tenemos la DO del Singani y la IG Cinti, aunque deben funcionar mejor, nos ayuda a posicionarnos como lugares turísticos a descubrir”, también dijo que hace falta un ente regulador que certifique con sellos de calidad los productos, lo que permitiría valorar de manera técnica la calidad de lo que se produce.
Granier también apuntó a fortalecer la asociatividad del sector: “tenemos que trabajar juntos, no separados, porque somos parte de lo mismo”.
Observó que entre las debilidades para exportar son los altos costos para acceder a los mercados, sumado a ello los bloqueos. “Como industria tenemos que buscar las formas de abaratar costos y crear una cultura anti bloqueo, porque nos hacemos daño entre nosotros”. Mencionó que otro tema pendiente es comunicar la imagen de lo que produce Bolivia al mundo: “somos muy poco conocidos, por eso es importante participar en ferias y concursos para instalar el nombre de Bolivia con sus vinos, singanis y como destino turístico”.
Otro tema que abordó se refirió a la mala relación que tenemos los bolivianos con las bebidas: “tomamos hasta emborracharnos y no por gusto, entonces debemos cambiar y empezar a consumir con el sentido de apreciar los productos”.
ORGANIZACIONES
Liz Arancibia
Presidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas ANIV, subrayó que Bolivia cuenta con características particulares para crecer en la cadena uva, vinos y singanis y con potencial para desarrollar, tanto el mercado interno como externo. “Un valor diferenciador es la condición de altura”, afirmó.
“Nos acompañan varios temas, contamos con un clima y geografía ideales, tradición vitivinícola, variedades de uvas de mesa como así las patrimoniales, la amabilidad de nuestra gente lo que origina un turismo de experiencia distinto”, explicó.
Arturo Rivera
Representante de los regantes de San Jacinto, hizo énfasis en el cuidado de la productividad para el bienestar, pensando en el embalse y la cuenca de Tolomosa. “No podríamos hablar de turismo ni productividad sino evitamos la sedimentación del embalse”
Rivera alentó a generar encuentros con la organización: “tenemos que escucharnos y dialogar, la única manera es hablando un solo idioma, con la participación de la universidad y los sectores interesados”.
También resaltó la conveniencia de producir uvas de mesa con calidad, imagen y sanidad para venderlas al eje central del país. Agregó la importancia de contar con cámaras de frío para las uvas y crear una marca Tarija que aglutine a todos.
Ingrid Kohlberg
Presidente de la Cámara de Exportadores Tarija, puso énfasis en producir con calidad, lo que implica el conjunto de los factores que hacen a la elaboración de un vino, desde la botella hasta la etiqueta. Es la manera, de abordar los mercados, dijo.
Otro tema que expresó es el fortalecimiento a la asociatividad: “asociarnos entre los industriales, grandes y pequeños, productores de uva, regantes y aquellos que hacen parte de la cadena, pero pensando en la calidad, es decir como un trabajo en conjunto”.
Al final, ponderó al singani como una bebida única en el mundo que tiene un potencial enorme, para lo cual habría que ponerle esfuerzo e inteligencia, ya que cuenta con autorización para el mercado de los EEUU.
ANALISTAS
Wilmar Villena
Un profesional de una larga trayectoria en el área, contó que la altura es una condición diferenciada, que aún no se explotó como debería ser. “La mayoría de las viñas en el mundo se encuentran entre 200 a 400 msnm. Nosotros tenemos a Yacuiba con 600 msnm, después en su mayoría superamos los 1.600”.
Otro tema que registró es la inexistencia de investigaciones sobre las ventajas de la altura y también sobre los beneficios del resveratrol en la salud. “Contamos con dos investigaciones, una en la UMSA y otra en la UAJMS. Es tiempo de producir más conocimiento al respecto, como por ejemplo sobre genética”, aclaró.
También declaró que contamos con un enorme potencial respecto a las variedades patrimoniales: “tenemos a la Vischoqueña, Imporeña, Negra Criolla, Moscatel que es la de Alejandría, Borgoñ y Albilla que también son criollas bolivianas, dentro de otras 15 más”.
Al concluir, lanzó una idea muy fuerte sobre la capacidad de expansión agrícola de la uva en el Valle Central de Tarija: “Con facilidad podemos alcanzar las 120 mil has. de uva y si emplearíamos la técnica de cosecha de agua llegamos 350 mil has”.
Jorge Baracatt
Un profesional con una experiencia probada para emitir criterios sobre el tema. En ese sentido, valoró al terroir de altura como único por las características intrínsecas de la viña, clima y suelo.
En tanto, expuso un tema central, como es la puesta pública de una narrativa.
“Tenemos que desarrollar una construcción cultural colectiva de nuestra historia, algo que nos de vida, por eso la necesidad de conformar un relato sobre el país de los viñedos más altos del mundo. Unidos podremos proponerle al Estado para que la narrativa llegue al mundo.”.
Sobre los mercados, Baracatt, dividió el tema en dos partes. Primero, se refirió a lo nacional. “Existe una reconfiguración del mercado a partir de la crisis Argentina y el contrabando. Las bodegas grandes no tuvieron la capacidad de atender la demanda y entonces surgieron las pequeñas, resultando una contribución interesante al mercado, ya que impulsan su consumo y este va creciendo de a poco”. Segundo, en el plano internacional, Bolivia es un tesoro por descubrir, para ello aseveró que las alianzas público – privada son la ecuación perfecta para proyectar la marca Bolivia y así salir fuera del país.

