Lilo: “hablo a través de mis fotos”

Lilo tiene el don de mirar más allá de lo evidente.
Lilo tiene el don de mirar más allá de lo evidente.

El valle central de Tarija posee paisajes pintorescos de viñedos y bodegas, que gracias al lente de la talentosa fotógrafa Lilo Methfessel fueron capturados de manera única a lo largo de los años. Su historia, que se ha tejido a través de décadas de pasión por la fotografía, nos lleva a una profunda conexión con la cultura del vino del sur de Bolivia.

Lilo comenzó su viaje en el mundo de la fotografía hace más de treinta años. Sus primeros pasos los dio con una cámara analógica que le regaló su abuelo. “A los 10 años cuando fui a visitar a mis abuelos en Alemania me regalaron una camarita sencilla, una Agfamatic 100 que utilizaba la película 126 y los 2, los primeros rollos no salieron nada”, recuerda.

Lilo es de ascendencia alemana. Nieta de inmigrantes alemanes, sus abuelos fueron: Gerhard Methfessel y Lieselotte Reese. Sus padres Carlos Methfessel y Gertraud Mraz.

Por años, sus papás tuvieron en la calle Sucre un negocio comercial. Comenzaron con la representación de Philips, máquinas de escribir Olympia, productos para la belleza femenina como Wella y Margaret Astor y los rollos fotográficos Agfa. Crecí con un padre y abuelo amantes de la fotografía. Viendo y ayudando a mi padre en la cámara oscura”.

Le cautiva la naturaleza. Desde que usaba una cámara analógica se aventuró a capturar la esencia de la belleza natural que la rodeaba. “Lo más importante en la fotografía de naturaleza es sumergirse en ella, tener paciencia y creatividad, buscar ángulos y aprovechar lo que el paisaje me provee. Buscar detalles en la amplitud y en los detalles pequeños”, apunta.

Su primer trabajo para fotografiar viñas y bodegas lo llevó adelante el 2004. Le preguntamos cómo hace para capturar su esencia, ella manifiesta que: “hay fotos que se pueden programar y otras dependen de la suerte estar en el lugar y momento adecuado, hay que reconocerlo y captarlo. Especialmente lo que se refiere a la naturaleza. Puedes buscar el día y la hora propicia, pero hay muchos otros elementos que juegan un papel importante como el clima, sol, nubes, viento y otros. He ido al mismo lugar muchas veces y siempre se logra una toma diferente”.

Los fotógrafos ven lo que nadie más ve, son obsesionados por las líneas, formas, colores, luces, sombras y detalles de las imágenes. “Mis fotos siempre desde un principio son naturales. No soy de los colores exagerados ni tampoco de cambiar los colores. Sea en paisajes, sesiones de bodas o familiares”, afirma. Agrega que al fotografiar la naturaleza siempre son momentos y lugares excepcionales.

El cambio de la fotografía analógica a la digital marcó un hito en la carrera de Lilo. “Al haberme formado empíricamente bajo la tutela de mi padre, con la era digital pude hacer más pruebas y experimentar más”. Como fotógrafa amplió su espectro de servicios, y realiza sesiones en estudio, familiares, y en el exterior para todo tipo de eventos, bodas, cumpleaños, bautizos, entre otros.    

¿Hay alguna fotografía en particular que consideras icónica?

Lilo responde: dos fotografías que saqué a mi hija Annika, la foto de su sesión de promoción y una de su última visita a Tarija.

Biopic

Estudió en Sucre. En 1979 partió rumbo a Alemania junto a su hermana Karin para estudiar en un internado católico. Retornó a Tarija en 1989. Ha realizado fotografías de fauna y flora tarijeña. Expuso su obra artística en galerías de Tarija, La Paz y Santa Cruz. Trabajó con el Archivo Histórico de Tarija para elaborar el álbum denominado ‘Tarija de ayer y hoy’. También ha realizado investigaciones de carácter arqueológico en regiones de Tarija, Chuquisaca y Potosí, lo que la llevó a concretar exposiciones de arte rupestre en Tarija. Hoy forma parte de la Sociedad de Arte Rupestre de Bolivia (SIARB).

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