Con años de trayectoria como sommelier, Sakura Kojima, fue una de las invitadas especiales para formar parte del jurado del II Encuentro en la Viña de la Vendimia Chapaca 2023. Aunque su familia proviene de Japón, el haber nacido y radicado toda su vida en Paraguay marca su acento e identidad.
La revista Moscatel tuvo la oportunidad de entrevistar a la experta, quien dijo llevarse la mejor impresión de la producción de vinos y singanis tarijeños. La calidad de las bebidas y la calidez de la gente son para ella un incentivo para retornar.
Moscatel: Habiendo nacido en Paraguay, ¿conserva parte de la cultura de Japón?
Sakura Kojima: Yo soy paraguaya “de pura cepa”, por así decirlo, pero siempre hay una impronta nipona, hay valores y principios que uno no puede dejar o desconocer.
M: ¿Cómo incursionó en este rubro?
SK: Ser sommelier para mí es una pasión, aunque es una actividad secundaria porque yo soy arquitecta y trabajo en proyectos de carácter social en el ministerio de Urbanismo de mi país. Pero realmente es algo que amo, lo que me hace feliz es esto. La verdad agradezco que me reciban de una forma tan sincera, realmente uno se siente bienvenido.
Yo vine a hablar sobre la cata porque también hay una intención de aumentar el consumo per cápita, que veo que en Bolivia también es bajo, y yo digo que se tiene que conquistar el mercado local para luego ir más allá de las fronteras.
M: En Paraguay ¿cómo es la producción vitivinícola?
SK: Yo no estoy dentro de lo que es la producción vitivinícola porque en mi país no es productor de vino. Sí tenemos una empresa que embotella como “made in Paraguay”, pero realmente la uva se trae desde Mendoza (norte argentino) y se vinifica en Paraguay, específicamente en una ciudad que se llama Luque de Asunción.
Ellos también están haciendo plantaciones experimentales en el Chaco, muy pegado a la frontera que tenemos con ustedes (Bolivia). Paraguay de verdad es una tierra bondadosa en cuanto a la agricultura, pero lastimosamente el clima no es bueno para la vid.
M: ¿Pudo visitar otras zonas productoras dentro de Tarija o al sur de Chuquisaca?
SK: Sí tuve una invitación, pero lamentablemente los tiempos no me dan más porque yo vine exclusivamente para este evento del Cevita, invitada por la Dirección. Probablemente sea una buena excusa para venir en otra oportunidad.
Por el momento solo estuve aquí y tampoco pude conocer todos los viñedos ni bodegas. Sin embargo, estoy feliz de estar acá y de confirmar algo; sí había probado porque me enviaron un par de botellas de vino de aquí y yo me quedé encantada. Prometo que me quedé enganchada y cuando tuve la oportunidad dije “claro que voy” porque realmente tienen excelentes vinos.
Sí hay aspectos como en cualquier producción para mejorar, sobre todo para proyectarse hacia el exterior.


M: ¿Qué le falta a la producción vitivinícola tarijeña?
SK: Yo vine a hablar sobre la cata porque también hay una intención de aumentar el consumo per cápita, que veo que en Bolivia también es bajo, y yo digo que se tiene que conquistar el mercado local para luego ir más allá de las fronteras.
Hay cosas por hacer en diferentes aspectos. Faltan más enólogos y yo creo que tienen que ser enólogos de formación, pero que sean de la zona y del país. Para mí ese es uno de los retos para Tarija y otras zonas para formar profesionales de Bolivia.
Tienen lo más importante, el vino es bueno. Hay que trabajar marketing para entrar en mercados internacionales porque ahí cada uno tiene que pelear por su nicho, hay canales de comercialización. Pero también, como lo dijo el gobernador (Oscar Montes), se debe mejorar la tecnología para aumentar la capacidad de producción porque si vas a proyectarte afuera tienes que cubrir la demanda.