Bolivian Cocktail Singani 2026 (BCS) abre el telón. Del 9 al 25 de abril, Bolivia no solo sirve tragos: cuenta una historia.
El Bolivian Cocktail Singani 2026 (BCS) irrumpe como una declaración de identidad y sofisticación, uniendo a 26 bodegas, 13 bares y cuatro ciudades en torno a un mismo pulso: reinterpretar el Singani desde la coctelería contemporánea.
No es casual que el evento se presente como un “movimiento”. En un país donde el destilado ha dejado de ser tradición estática para convertirse en símbolo dinámico de cultura y diseño, el BCS propone algo más ambicioso: proyectar al Singani hacia el mapa latinoamericano con lenguaje propio.

RUTA
Durante 13 días, bares de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Sucre activan una competencia viva: cada uno presenta dos cócteles, creados con etiquetas sorteadas entre las bodegas participantes. El público deja de ser espectador para convertirse en jurado, votando por sus favoritos y definiendo quién llega a la gran final.
La lógica es simple, pero poderosa: democratizar el gusto. En cada barra, el Singani se vuelve experiencia, relato y técnica. Se evalúa sabor, presentación, ejecución y storytelling, alineados con estándares internacionales como IBA y World Class.
CADENA
Hablar de Singani es hablar de cadena. Desde los viñedos de altura hasta el diseño de etiquetas que hoy compiten con destilados globales, el BCS pone en escena un ecosistema completo: viticultores, destiladores, bartenders, diseñadores y sommeliers.
Aquí, la coctelería deja de ser solo estética para convertirse en economía cultural. Posicionar el Singani es también generar empleo, sofisticar la oferta y construir marca país.
INFLUENCIAS
Por primera vez, el evento incorpora bartenders internacionales de Lima y Buenos Aires, figuras que traen consigo nuevas técnicas y miradas. No llegan a imponer tendencias, sino a dialogar con una identidad que ya está en proceso de maduración.
Este cruce se amplifica en masterclasses, catas a ciegas, debates académicos y workshops abiertos al público. El conocimiento circula, se mezcla, se adapta.
LINE UP
El BCS entiende que el lujo contemporáneo no está en la exclusividad, sino en la experiencia bien construida. Por eso, el line up incluye rutas por bares, conciertos, podcasts y espacios de reflexión sobre el futuro del destilado.
En ese entramado, el Singani deja de ser solo bebida para convertirse en narrativa: una que habla de territorio, altura, uva moscatel y carácter.
FINAL
La gran final, el 25 de abril, no será solo una competencia. Será la síntesis de un proceso colectivo donde el público, la industria y la cultura confluyen en una misma copa.
Porque si algo deja claro el BCS 2026, es que Bolivia no está redescubriendo su destilado: está redefiniendo cómo el mundo puede beberlo.