La Semana Santa se presenta como una época perfecta para descubrir y redescubrir los placeres del vino y la naturaleza.
Las actividades enoturísticas prometen convertir estas fechas en una experiencia inolvidable para todos sus visitantes. La pasión por el vino con el amor por la tierra y sus frutos.
El otoño se siente en el aire, y qué mejor manera de celebrarla con una copa de vino en mano, disfrutando de la compañía de familiares y amigos. Es la época ideal para descubrir las bodegas con propuestas gastronómicas para todos los gustos.
La Semana Santa es perfecta para planificar una escapada que aúne tradición, descanso y gastronomía. El auge del turismo enológico refleja el creciente interés por descubrir los tesoros vinícolas de nuestro país. Por ello, los valles bolivianos se convierten en el mejor destino para los amantes del enoturismo y la buena mesa, gracias a la riqueza cultural, gastronómica y enológica que conviven en las regiones.
Desde catas acompañadas de un buen almuerzo, hasta aventuras que convierten el proceso de elaboración del vino de manera divertida y educativa.
El enoturismo se está convirtiendo en una dulce forma de potenciar la riqueza de las regiones, no solo de las bodegas, sino también de los restaurantes y hotelería.
TARIJA
Tarija se consolidó como una de las principales zonas vitivinícolas, no solo en Bolivia, también a nivel internacional, contribuyendo así al crecimiento y desarrollo de la economía regional. Para los amantes del vino, descubrir Tarija tiene encantos que la hacen distinta. Los vinos son su marca, junto a los paseos por la campiña te abren a una experiencia reveladora. La fiesta de la pascua es un encuentro pagano – religioso que te conecta con lo más profundo de su cultura.
Para la ruta del vino y singani existen varios circuitos diferenciados pero combinables entre sí para conocer distintas bodegas y complementar el recorrido con la visita a atractivos naturales o por la city.

VALLE DE CINTI
El Valle de Los Cintis es una de las regiones vitivinícolas históricas. Las plantaciones de vid datan de aproximadamente 1570. En la actualidad son varias las familias que continúan el legado.
Cuenta con un clima templado, poca lluvia y mucha radiación solar, en complicidad con la altura y las propiedades del terreno ferroso. Cinti confiere a sus frutos, en particular a la uva, una calidad única en aroma y sabor.
Entre las variedades a encontrar son Negra Criolla, Vizchoqueña y Misionera en tintas, Moscatel de Alejandría, Cereza y Albilla, en blancos.
Desde Tarija se toma la ruta al norte del país. Durante el trayecto se aprecian paisajes vallunos y altiplánicos hasta arribar a la pintoresca Villa Abecia (Cañón Colorado de Cinti), donde se aprecia el calor de los pueblitos. Rodeado de ríos con cascadas de aguas cristalinas y jugosas frutas frescas. Se pernocta en Villa Abecia y se prosigue la excursión observando pinturas rupestres. Luego, en Camargo, esperan señoriales haciendas y bodegas, que datan de la época de la colonia. Todo esto en compañía de vino y singani.

SAMAIPATA
Se encuentra en la zona de producción de uva de Sudamérica, por debajo del Codo de los Andes (donde la cordillera occidental cambia de rumbo), que separa los bosques amazónicos de las planicies subtropicales chaqueñas y que se encuentra a la altura del municipio de Buena Vista (que es parte de la gran área cafetera del continente). Posee un clima templado, exuberante paisaje y gran contenido histórico.
Hoy, todavía al lado de la carretera hacia Samaipata se ven viñedos antiguos de cepas retorcidas. Y, los porches de las casas están hechos de parrales. Es el estilo tradicional, a lo español. A mediados del siglo pasado, se engendró una hermosa viña bautizada con el apellido del croata Mileta.
Para los amantes del mundo del vino, y para todos aquellos que quieran conocer más de esta industria creciente, Samaipata ofrece tours por los viñedos y bodegas, tanto en Uvairenda como en Landsua. El visitante puede ver (los viñedos y la producción), oler (la uva y el zumo que sale de ella) y, por supuesto, probar.

Ahora existe una amplia oferta de alojamientos, tanto cabañas como hoteles, y restaurantes de primera categoría, listos para disfrutar de un lugar soñado, como es Samaipata.
