En latín la palabra vendimia proviene de “vindemia” formado por «vihum» que es vino y «demere» que es cortar; es por ello que su acción es la de quitar el racimo de la vid.
Dentro del proceso de elaboración del vino, un factor muy importante es la vendimia, que se trata de la recolección de las uvas.
El periodo de la vendimia depende del hemisferio en que nos encontremos. Por ejemplo, en el hemisferio sur se suele vendimiar entre febrero y abril; y en el hemisferio norte se vendimia entre agosto y octubre. Aunque, todo depende del grado de maduración de la uva, también existen otros factores como las condiciones climatológicas, la zona de producción, el tipo de uva o el tipo de vino que se quiera obtener.
En toda vendimia hay unas reglas básicas que se deben seguir para obtener uvas, y más tarde vino de buena calidad:
- Como evitar sacarla cuando estén mojadas porque puede influir en su calidad.
- Además, los racimos de uva deberán descansar en contenedores no muy profundos para que no se aplaste la uva.
- Y una vez recogidas las uvas se deben llevar en el menor tiempo posible a la bodega, para iniciar su tratamiento y así se evitará fermentaciones o maceraciones.
Existen dos tipos de vendimia:
- La manual es utilizada para la producción de un vino de calidad y por ello se eligen los racimos, aunque una consecuencia de este tipo de vendimia es el aumento de los costes de producción. Esta manera es la más tradicional y la más utilizada.
- La mecánica es más económica, pero tiene el inconveniente de que el viñedo debe estar formado en espaldera.
Todo proceso de elaboración, conlleva un sinfín de técnicas que se deben seguir si se quiere obtener un buen vino. Ya que, después de su elaboración llega el momento de saborear el fruto del trabajo a través de sus aromas que endulzan los sentidos.
ENOTURISMO
Hoy en día el enoturismo es una forma de viajar cada vez más popular. La facilidad para consultar los destinos, lugares de interés y la gastronomía local ha favorecido que una parte de los turistas planifiquen sus vacaciones en torno a actividades y visitas relacionadas con el mundo vinícola. De esta forma el sector agrícola no participa solo de la mejora del sector vinícola aportando a las bodegas la materia prima, sino que son parte fundamental de todas las relaciones que se generan a partir de aquí. La calidad del producto y de la producción se extiende mucho más allá del vino y crea relaciones económicas que van más lejos de las propias de la comercialización de las botellas.
El turismo enológico es una oportunidad de poner en relación varios sectores que pueden trabajar de forma conjunta para ofrecer una oferta turística más diversa. La creación de una ruta del vino es también una oportunidad de crear sinergias entre diferentes actividades turísticas como sería el turismo rural (fomentando, sobre todo, el alojamiento), el turismo gastronómico (a través de la degustación de platos típicos del área geográfica) y el turismo cultural (mediante la contemplación de diferentes obras realizadas por el hombre y/o paisajes naturales).
Esta serie de experiencias podemos diferenciarlas en función de la intensidad o la presencia que tenga la elaboración y producción dentro de cada una. De este modo los modelos de negocio se extienden desde la puesta en valor del paisaje y patrimonio de las zonas donde se cultiva la uva, como rutas turísticas, naturales o culturales, hasta las visitas a bodegas donde la producción vinícola es el centro de la experiencia, orientado sobre todo a la venta directa al consumidor.
