¿Hay vinos según la estación? Para ser realistas, y francos, debemos decir que no. Todos los vinos pueden descorcharse en cualquier momento del año, si se los sirve cómo corresponde. Sin embargo, es cierto que las comidas se adaptan al termómetro así como las ocasiones en las que compartimos una botella de vino también se adaptan.
Por ejemplo, el invierno llega con platos suculentos y calóricos que generalmente se consumen calientes y las reuniones al aire libre quedarán pospuestas. Por esto mismo, debemos decir que sí, hay vinos que van mejor en invierno, o mejor dicho, algunas botellas conviene aprovecharlas cuando la térmica es baja.
La llegada de los platos de cuchara ya sean guiso o estofados. De más está decir que estas preparaciones son ideales para acompañar con vinos y algunos le hacen más justicia que otros. Siendo que los guisos y estofados son preparaciones calóricas que se sirven calientes los vinos que mejor maridan son los blancos, más allá de cualquier polémica. Sucede que los tintos tienen un poco más de alcohol y carácter que con la temperatura de los platos puede ser algo agresiva para el paladar mientras que los blancos criados o fermentado en barrica actúan como un bálsamo. Estos vinos que se sirven refrescados, no helados, difícilmente generen rechazo en la mesa.
Ahora, si no queda otra que descorchar un tinto, lo ideal es que sea uno sin mucho carácter, ni crianza. Es más, si se puede buscar alguno cuya graduación alcohólica sea menor a 13% mucho mejor. Para este caso, cepas que cumple son Pinot Noir, Garnacha, Bonarda, Malbec, Sangiovese y algunos Cabernet Franc. Entre los de corte siempre habrá opciones suaves para aprovechar.
Los vinos de cosecha tardía y los encabezados se consumen mucho más en invierno que en cualquier otro momento. Gracias a los platos calóricos y a los postres que nos permitimos, no caben dudas que nos podemos permitir un sorbo de estos elixires.
Si vamos a consumir una tabla de quesos al final de una comida o reemplazamos una cena por una selección de quesos los cosecha tardía de uvas blancas van de maravillas, un Torrontés o Sauvignon Blanc, y se sirven fríos sin importar que tan frío puede estar el día.
