Vinos de Bolivia, uno de los secretos mejor escondidos de Sudamérica

La Higuera, viñas en vendimia
La Higuera, viñas en vendimia
por Juver Aliaga (@juver_aliaga_somm_wine) para el trinche.com

En la actualidad existen más de 3000 hectáreas plantadas entre los paralelos 17 y 22 sur, y a pesar de no estar dentro de la llamada franja del vino, la altitud compensa esa diferencia de latitud. En general, Bolivia tiene un clima templado y semiárido, con una media de lluvia de 600 m.m. Esto es idóneo en algunos viñedos, sin embargo, en regla general el riego es algo común para los productores en este bello país. Si bien es cierto, en la actualidad se nombran tres principales regiones productoras: Valle Central de Tarija, Valle del Cinti y Valles Cruceños; también, se elabora vino en otras regiones, pero en muy pequeñas cantidades. Esos se hacen en el garaje de las casas para consumo diario, que dotan de energía al agricultor en las zonas más rurales del país.

Aquí comienza nuestra aventura: decidimos conocer este bello país, en especial su gastronomía, sus vinos, singanis y, obvio, su linda gente. Para ello contactamos a un amigo profesional del vino Bertil Tøttenborg, quien fuera sommelier del restaurante más importante de BoliviaGustu. Danés y uno de los principales investigadores e impulsores de las bebidas bolivianas.

Ubicado al centro sur del país, sobre los 1850 msnm, Tarija es la zona vitivinícola con mayor extensión y en donde encontramos especialmente grandes bodegas. La producción de vinos y singani es importante y el enoturismo está muy bien organizado

LA RUTA DE LAS BODEGAS COMIENZA EN EL VALLE DE CINTI

Tomamos un bus desde La Paz en dirección al Valle de Cinti en búsqueda de las mejores bodegas, esas que representan al vino boliviano con arraigo histórico. Ubicado al sur del país, sobre los 2400 msnm, su suelo especialmente ferroso y su clima templado lo convierten en territorio ideal para el cultivo de uvas y otras frutas, como manzanas, duraznos, etc. El Valle de Cinti tiene tres principales pueblos, Camargo, Villa Abecia y Las Carreras. Todos productores de vino y singani, bebida bandera destilada de uva, especialmente Moscatel.

Cinti es un valle muy estrecho con mucha montaña y esto lo hace único, y además obliga a cultivar en pequeñas extensiones, ya que por su geografía compleja con laderas, no es posible hacerlo diferente. Existen muchas historias sobre su nombre, nos contaron que la más cercana a la realidad es la que cuenta que es el valle más próximo y con menor altitud del importante centro minero de Potosí (sobre los 4000 msnm) y antiguamente las mujeres de los mineros que estaban embarazadas tenían que bajar a este valle para poder llevar su tiempo de gestación de mejor forma, ya que la altura no les caía bien, de allí el nombre que hace alusión a las mujeres en cinta.

Entre relatos y charlas, llegamos a Camargo donde visitamos a Marcelo Vacaflores, viñatero de varias generaciones de la pequeña bodega San Francisco. Marcelo es joven y el primero de su familia de servirse del marketing para poder difundir sus vinos. Muy sensible y hospitalario, nos recibió con una cata en su casa y luego nos llevó a su pequeña bodega. Su familia se dedica a hacer vino desde siempre y el sigue elaborando como sus ancestros, de la forma más natural posible, vinificando en barricas muy viejas y criando sus vinos en damajuanas (vidrio) un arte con el cual logra extraer la pureza de sus uvas.

En esta región, la mayoría de los productores cultivan las uvas Misionera, Moscatel de Alejandría (uva blanca que también se utiliza para el destilado Singani) y la Vischoqueña. Podríamos decir uva autóctona de la región, algunas todavía como plantas salvajes enredadas en arboles grandes de Mollar, parrales antiguos de los cuales se obtienen vinos que realmente impresionan por su autenticidad. Esta zona es pequeña y los productores se conocen y son incluso amigos, así que junto a Marcelo nos dirigimos a visitar una segunda bodega llamada Cepa de Oro, aquí el dueño Jaime Rivera nos recibe y nos lleva directamente a una pequeña sala de cata, frente de la zona de parrilla. Por el fuego y los olores sabíamos que se venía una sabrosa larga cena de viñatero.

En Cepa de Oro la elaboración es algo más tecnificada, pero siempre guardando tradición, así que también se ocupan barricas grandes y otros recipientes antiguos. Jaime nos contó que lo más importante para ellos son sus viñedos y además cultivar sin uso de productos químicos. Tienen muchos parrales que conviven con las plantas del lugar y, en realidad, el ecosistema está adaptado para sobrevivir sin ayuda humana. Esta visita terminó como todas: en una mesa donde todo el grupo de profesionales y productores contábamos anécdotas, además llena de carnes a la parrilla, esta vez también cordero y chancho al palo, acompañados de los vinos de la bodega que siempre ayudan a la buena digestión. Al día siguiente nos levantamos con un día soleado y después de un suculento desayuno nos encaminamos al sur. Dirección Tarija, a solo tres horas de camino está la más grande región de vinos de Bolivia, además de ser la que concentra la mayor cantidad de grandes bodegas que elaboran vinos también para la exportación.

EL UNIVERSO TARIJA 

Ubicado al centro sur del país, sobre los 1850 msnm, Tarija es la zona vitivinícola con mayor extensión y en donde encontramos especialmente grandes bodegas. La producción de vinos y singani es importante y el enoturismo está muy bien organizadoLas uvas más plantadas son las internacionales y una de las principales, que está logrando gran importancia, es la Tannat. Si bien es cierto es una uva originaria de Madiran, Francia, y se abanderó en Uruguay, Bolivia ha ganado prestigio con esta uva gracias a diversos concursos de vinos en los cuales este país altiplánico ha logrado loables premios.

Llegamos muy cerca del medio día y, lo primero que hicimos fue buscar donde comer: Bolivia además de su cocina tradicional, ha desarrollado un nicho de alta gastronomía y lo mejor es que potencializan sus insumos autóctonos, después de un rico almuerzo, comenzamos. Primera parada, Bodega Aranjuez, había leído sobre esta bodega y era una de las que había recibido premios de algunos críticos. Hicimos una visita rápida en compañía del dueño de la bodega, un establecimiento bastante grande, donde prima la tecnología, luego pasamos al salón de cata y probamos gran parte de sus vinos, la mayoría elaborados de uvas internacionales: Cabernet y Syrah, entre otras. 

Mi gran conclusión sería que el arraigo y la recuperación de las tradiciones están entregándonos vinos interesantes, que en un futuro no muy lejano darán que hablar.

Facebook
Twitter
WhatsApp

También te puede interesar

El 10 de noviembre ha quedado oficialmente inscrito en el calendario nacional como el...

En el vasto mundo del vino, lo más valioso es tu propia experiencia y...

La sommellerie es una profesión dedicada a la promoción y difusión de la cultura del vino.  La sommelerie...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *