Tarija: Molino San Juan renace como espacio gastronómico y cultural

En 2023, los propietarios, decidieron desarrollar un proyecto turístico gastronómico partiendo, primero, en la protección de su infraestructura.
En 2023, los propietarios, decidieron desarrollar un proyecto turístico gastronómico partiendo, primero, en la protección de su infraestructura.

La recuperación del Molino San Juan no solo rescata una infraestructura histórica, sino que propone un espacio donde el visitante puede experimentar la historia, comprender el rol del valle en la construcción económica del país y reconectar con una identidad productiva que hoy encuentra en la gastronomía, el vino y el singani un nuevo motor de desarrollo.

El Molino San Juan, uno de los patrimonios productivos más antiguos de Bolivia, inicia una nueva etapa como centro gastronómico, cultural y punto de encuentro, integrando más de cuatro siglos de historia con una propuesta contemporánea vinculada al turismo, la identidad y la producción local.

Construido en 1577, el molino fue una infraestructura clave durante la colonia para garantizar la seguridad alimentaria en el sur del territorio, articulando rutas económicas que conectaban el valle de Tarija con el norte argentino y Potosí. Desde sus orígenes, la Finca San Juan fue también un espacio de transformación agrícola, donde se incorporaron cultivos europeos como el trigo y la vid, estimándose que allí se elaboró uno de los primeros vinos de la región con fines litúrgicos.

A lo largo de los siglos, el Molino San Juan pasó por manos religiosas, militares, comerciantes e industriales, incorporando mejoras tecnológicas y ampliando su extensión territorial. Fue testigo del paso de figuras históricas como Luis de Fuentes y Vargas, Eustaquio Méndez, Francisco Burdett O’Connor, Víctor Paz Estenssoro y Jaime Paz Zamora, consolidándose como un símbolo del desarrollo económico y social tarijeño.

PATRIMONIO VIVO Y TURISMO

Hoy, el Molino San Juan se proyecta como un espacio renovado que combina arquitectura virreinal, memoria industrial y una oferta gastronómica que pone en valor la cultura local, los vinos y singanis tarijeños, y el paisaje del valle. La propuesta invita a vivir la historia en un entorno que conecta pasado y presente.

Este relanzamiento se enmarca en el impulso a la Temporada Alta de Turismo en Bolivia, presentada en Tarija como resultado del trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado y los actores del turismo. El evento fue organizado por Tarija Dialoga y contó con la participación de la ministra de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, Cinthya Yañez, y la viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado, reafirmando el rol estratégico de Tarija en la agenda turística nacional.

LÍNEA DE TIEMPO

  • 1550–1553 – Juan Ortíz de Zárate, Adelantado del Río de La Plata, prevé la construcción de una “parada de molinos” en el valle de Tarija.
  • 1574 – Luis de Fuentes y Vargas otorga a Gaspar de la Cueva las tierras que serán la Finca San Juan para la construcción del molino.
  • 1577 – Se levanta la “parada de molinos” en su ubicación actual; comienza a funcionar de manera intermitente por limitaciones técnicas.
  • 1579–1584 – Gaspar de la Cueva transfiere el proyecto a Pedro Hernández. Se europeízan los cultivos, se incorpora el trigo y la vid; se estima la elaboración del primer vino para misas.
  • 1585 – El molino y las tierras pasan a la Orden de Santo Domingo, bajo la autoridad de Francisco Sedeño.
  • 1650 – El padre Diego Pedrero (Orden de San Agustín) corrige fallas técnicas y estabiliza el funcionamiento del molino.
  • 1826 – José Antonio de Sucre ordena la expropiación de bienes de la Iglesia; el Molino San Juan es incluido.
  • 1828–1830 – Francisco Burdett O’Connor adquiere el molino en subasta.
  • 1833–1835 – Bernardo Trigo administra el molino como prefecto de Tarija.
  • 1836–1858 – Manuel Balverdi compra la Finca San Juan.
  • 1859–1865 – Pedro y Luis Baldivieso adquieren el molino y modifican caudales y piedra volandera.
  • 1854–1868 – José Manuel Molina, Mariano Basquez y Delfina Anzoátegui de Reyes lo operan como sociedad comercial.
  • 1868 – José Félix Avelino Aramayo lo adquiere a nombre de José María Pizarro y Virginia Arce.
  • 1872–1908 – José María Pizarro incorpora una segunda parada de molinos, especializada en trigo.
  • 1915–1968 – Luis Pizarro amplía el “Fundo San Juan” e incorpora la tecnología de la rueda Pelton.
  • Desde 1968 – María Luisa Pizarro Araoz recibe la propiedad en herencia.
  • 2026 – El Molino San Juan renace como espacio gastronómico, cultural y turístico.
Un molino, heredero de los antiquísimos grecorromanos, de receta obligada para cada poblado a fundarse, cuya topografía, recurso hídrico y riqueza natural lo permitieran.
Un molino, heredero de los antiquísimos grecorromanos, de receta obligada para cada poblado a fundarse, cuya topografía, recurso hídrico y riqueza natural lo permitieran.
Momento justo antes de largar el agua y a los segundos después.
Momento justo antes de largar el agua y a los segundos después.
Inauguración del molino de rueda vertical, a comienzos de 1929.
Inauguración del molino de rueda vertical, a comienzos de 1929.
Facebook
Twitter
WhatsApp

También te puede interesar

Falcon, Gulfstream y Bombardier Global Express son algunas de las aeronaves que llegan de...

El gobierno boliviano apuesta para que el turismo sea una política transversal, como eje...

Uyuni, uno de los destinos más fascinantes del planeta, refuerza su posición como epicentro...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *